Existe una interdependencia de los países por la globalización y la comunicación internacional en la creación de una cultura transnacional con riesgo de que desaparezcan nuestras costumbres y valores.
Aunque muchos cuidan y respetan la vida, nos invade la cultura de la muerte.
Se siente en muchas situaciones la propuesta, del individualismo y subjetivismo en la vida moral.
La mentalidad secularista organiza la vida como si Dios no existiera con peligro de echar raíces en nuestra cultura mexicana, pues se viene exaltando tanto al hombre que se convierte en ídolo a la ciencia, la economía y la técnica.
El Evangelio no ha llegado suficientemente al mundo del arte, la ciencia y la comunicación en nuestra patria.
Por circunstancias históricas de nuestro país, desde el siglo pasado, la Iglesia contó solamente con espacios reducidos para estar presente en el mundo de la cultura y del arte.
Es necesario que los universitarios cristianos tengan conciencia que su presencia en el mundo de la ciencia ha de ser presencia de Iglesia como comunidad de fe.
Es urgente que sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos estén mejor preparados para el diálogo fe-ciencia-cultura.