Objetivos Generales:
La inculturación del Evangelio.
La evangelización de las culturas vivas en nuestra iglesia de México.
Objetivos Específicos:
- Conocer los diversos movimientos culturales, tanto nacionales como regionales.
- Tener una base de datos para información y consulta.
- Promover el diálogo fe-cultura.
- Colaborar en la creación y cultivo de formas culturales
- Difundir las aportaciones de la fe en las culturas vivas de México.
- Analizar los valores cristianos que permean y fomenten la identidad nacional.
- Dialogar con otras corrientes culturales que influyen en la vida del México contemporáneo.
Objetivos Pastorales prioritarios de la Pastoral de la Cultura. (C.P.C. para una pastoral de la cultura 25-26).
- Promover una presentación renovada del mensaje cristiano, anclada en la tradición viva de la Iglesia y sostenida por el testimonio de vida auténtica de las comunidades cristianas.
- Ayudar a pensar todas las cosas de nuevo a partir de la novedad del Evangelio propuesto de manera renovada y persuasiva.
- Insertar la savia vital del Evangelio en las culturas para renovar desde su interior y transformar las visiones del hombre y de la sociedad que conforman las culturas, la comprensión del hombre y de la mujer, de la familia y de la educación, de la escuela y de la universidad, de la libertad y de la verdad, del trabajo y del descanso, de la economía, de las ciencias y de las artes.
- En la actual pluralidad cultural, vincular el anuncio del Evangelio a las condiciones culturales para su recepción y discernimiento a la luz del Espíritu Santo invocado en la oración.
- Crear por medio de la comisión diocesana de Pastoral de la Cultura, los centros culturales católicos que convengan, para que uniéndose en regiones, integradas por sacerdotes, religiosos (as) y laicos.
- Se promueva la presencia de la Iglesia en los diferentes ámbitos donde se elabora la cultura.
- Se suscite la creatividad cultural multiforme que nace de la fe.
- Se acepte la pluralidad manifestada y sostenida por la fe, mediante un proyecto cultural que tome en cuenta el estudio de su cultura local.
- Se trabaje por incluir y enriquecer sus prácticas religiosas tradicionales, discerniendo su valor, costumbres y ritos, para favorecer un arraigamiento más profundo de su cultura local.
- Promover en su diócesis el diálogo con el mundo que va de regreso a lo religioso, a lo espiritual, a lo sagrado, de modo que cree espacios que lo orienten para que pueda identificar lo específicamente cristiano, aprendiendo también a vivir la tolerancia y la libertad religiosa en nuestras sociedades (cfr. Dignitatis humanae n. 4).
- Todo esto que nos sugiere la Comisión Pontificia de Cultura se va a ir obteniendo, pero a largo plazo. Hay que convencemos de que lo más sensato y razonable es producir a corto plazo uno o dos eventos vgr. en un año alguna o algunas conferencias de interés en el mundo intelectual, ciencia, técnica, arte con su adecuado enfoque hacia algún valor humano, ético o de fe.
Por consiguiente, se sugiere que los primeros dos o tres años las prioridades han de ser
- Dar origen a la organización de la C.D.C. integrada por el coordinador, secretario y tesorero, que se den a la tarea de leer con detenimiento este manual operativo.
- Decidir, después de un diálogo con su obispo, qué objetivo operativo se pretende lograr el primer año de funcionamiento.
- De acuerdo a ese objetivo operativo, decidir a quién o a quienes pedir que los asesoren.
- Una vez reunidos los integrantes de la comisión para nevar a cabo lo necesario para el objetivo, designar conferencistas, elaborar juntos el programa, prever lugar, tiempo, necesidades económicas, etc. y correspondiente evaluación.
- Posteriormente se intentará ir creando centros de diálogo fe-cultura, fe-ciencia, fe-técnica, fe-arte; también paulatinamente y de acuerdo a su buena relación con su Seminario diocesano, a las universidades de su territorio, si las hay; con los párrocos y sus líderes laicos, con los grupos de empresarios, de profesionistas, de artistas, de comunicólogos y medios de comunicación social.
De este modo se irá recorriendo, a la mejor casi sin sentir, un camino que va abriendo cada vez más amplios y largos horizontes que necesita la Iglesia diocesana atender con gran prudencia, calidad humana y siempre estando atentos a escuchar y dialogar; aprendiendo lo que tenga que aprender de su cultura y ofreciendo lo que tiene que ofrecer de acuerdo a la misión que de Cristo ha recibido.
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