02 de septiembre de 2017, La Magdalena Panoaya, Texcoco, Méx. La Adoración Nocturna de la Diócesis de Texcoco realizó la Solemne Vigilia de Espigas, que es una ceremonia anual en la que dan gracias a Dios y piden la bendición para los campos de siembra y para las personas que se dedican a la labor de la agricultura.

Este año la sede del evento fue en la Sección Adoradora de Santa María Magdalena, Panoaya. La celebración dio comienzo con la junta de turno, en donde estuvieron presentes las distintas secciones adoradoras de la Diócesis de Texcoco con sus respectivas banderas; posteriormente se llevó a cabo una procesión con el Santísimo Sacramento hacia la capilla de la Santísima Trinidad que se encuentra ubicada en los ejidos de la Magdalena Panoaya. 

Al terminar la procesión se realizó la Vigilia Solemne con Jesús Sacramentado. Para culminar el evento, se realizó una celebración Eucarística presidida por Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez obispo de Texcoco; y concelebraron el Pbro. Juan Ernesto Suarez Avendaño director espiritual Diocesano de Adoración Nocturna y el Pbro. Martín Rodríguez Mixtega.

El obispo de Texcoco recalcó en su homilía que los Adoradores deben ser personas amables y humildes para que den un servicio que transmita alegría a los demás; también mencionó que las personas mayores son un gran testimonio para la Iglesia: nos muestran que la fe y el amor a Jesús Sacramentado dan la fortaleza para seguir adelante.

Al finalizar la celebración Eucarística, el Obispo entregó un reconocimiento a los Adoradores veteranos; y el Sr. Agustín Moreno Portillo, presidente de la sección adoradora de Santa María Magdalena Panoaya, dio un mensaje de agradecimiento al Obispo y a las personas que acompañaron e hicieron posible este evento.

Galería fotográfica en facebook

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.