Gobierno Eclesiástico de la Diócesis de Texcoco, A.R.

 

Texcoco, Méx., 11 de septiembre de 2018

 

 

“Procuren que nadie devuelva mal por mal. Por el contrario, esfuércense

por hacer siempre el bien entre ustedes y con todo el mundo” (1Tes 5,15)

 

Ante los conflictos nos pronunciamos por propiciar un clima de respeto, donde prevalezca ante todo el diálogo y la búsqueda incansable por la conciliación.

En una sociedad donde se tiene el anhelo por el progreso, el desarrollo y la convivencia pacífica de los pueblos, comunidades y familias, el camino de la agresión y la violencia siempre será equivocado e ineficaz, acentuando la confrontación y la discordia.

Por los lamentables hechos ocurridos en contra de los pobladores la comunidad de Acuexcomac, Atenco, estado de México, hacemos un llamado a todos los involucrados, y de manera puntual, a la autoridad federal, estatal y municipal, a promover el diálogo y el entendimiento entre las partes afectadas, y a esclarecer el conflicto, de manera que ninguna de las partes considere que los actos violentos son una salida ni mucho menos una solución, ante el de por sí resquebrajado tejido social de nuestra nación mexicana.

Llamamos a jamás atentar, maltratar o herir al hermano y a ninguna persona indefensa, y a que nunca se tomen represalias y se afecten los intereses de quienes procuran el respeto, la convivencia armónica y la paz.

Todos queremos un México donde se haga valer el Estado de Derecho, se actúe conforme a los más altos valores morales y siempre a favor de la dignidad de todas las personas.

Con gran respeto suplicamos que no se deje crecer este problema para que no nos expongamos a vivir daños irreparables.

Que la paz de Nuestro Señor Jesucristo se haga presente en medio de nuestras familias y comunidades y pedimos a la Santísima Virgen de Guadalupe su amor y amparo para todos los rincones de nuestra Patria mexicana.

 

Oficina de Comunicación y Prensa

Diócesis de Texcoco

 

 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.