Encuentro Diocesano de Pastoral Social-Cáritas Texcoco – Diócesis de Texcoco 2018

Texcoco, Méx. 10 de noviembre de 2018. Con cerca de 100 agentes de la Pastoral Social se desarrolló el encuentro diocesano convocado por la Comisión Diocesana de Pastoral Social-Cáritas Texcoco, para revisar el proceso de capacitación de los equipos parroquiales, animar e impulsar la Pastoral Social diocesana y parroquial, así como la preparación del desarrollo de la estructura vicarial, programación parroquial y tareas específicas.

Los participantes iniciaron los trabajos con un momento de animación y con la oración inicial, a cargo del Lic. Samuel Nájera, director diocesano de Pastoral Social-Cáritas, con base a la cita del evangelio de san Lucas 10, 30-37, correspondiente a la parábola del Buen Samaritano.

En este espacio de espiritualidad, donde se meditó la narrativa de Jesús dicha por Lucas, sobre la acción ejemplar de aquel samaritano que miró, se compadeció y se hizo cargo de la persona necesitada, los servidores de la acción social y de la caridad de la Diócesis de Texcoco, se comprometieron al llamado a ser los nuevos samaritanos “que superan la tentación del ‘pasar de largo’”, para ir más allá de las bellas teorías sobre el pobre porque “saben superar las distancias que los separan de otros cuando se trata de servir; reconocen que antes que la norma está la persona humana y, celebran en la Eucaristía la vida defendida y promovida cotidianamente”. Los participantes fueron conscientes de la necesidad de hacer “presente el amor activo que viene de la experiencia de la misericordia y la generosidad, y que implica una acción comprometida y una actitud dispuesta” de servicio y de donación de su propia persona, para “siempre a dar de más”, y ser obedientes ante la invitación de Jesús: “Vete y haz tú lo mismo”, en la propuesta cristiana de dar testimonio de una Iglesia samaritana.

En el momento introductorio a los temas, Samuel Nájera advirtió que la Pastoral Social de la Diócesis de Texcoco tiene el enorme desafío de potenciar la “colaboración de 400 agentes de pastoral, totalmente capacitados para la acción pastoral encomendada, bien integrados al proceso diocesano de renovación y con programación pastoral”. Indicó que el fortalecimiento de los equipos se facilitará en la medida de su integración, comunicación y trabajo en equipo, “los equipos parroquiales responden a la realidad social de su comunidad. En cuanto al papel de la comisión diocesana, ésta tiene la responsabilidad de disponerse solidaria y subsidiariamente en atención de la realidad parroquial prevista, y no es quien da las órdenes de los trabajos a realizar”, su trabajo en sí es apoyar a la misión evangelizadora dela Iglesia desde el campo de acción de la Pastoral Social.

Enseguida los asistentes recibieron a Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de Texcoco, quien en su mensaje reflexionó en torno a una pastoral social que tenga entre sus objetivo el “ir quitando tantas cosas feas, intrascendentes, estorbosas, tanta basura y tanta mentira”; este es ha sido un reto muy grande de la vida social, donde muchas acciones sociales “descansan en falsedades”.

Puntualizó que es el evangelio que nos advierte que “La soberbia, la prepotencia, el aislamiento y la crueldad. ¡Aguas con la soberbia, con los primeros puestos, con las riquezas, con los honores!”, que afectará la línea de la comunión con los hermanos.

Como Jesús enseñó a sus discípulos, los agentes de la Pastoral Social no deben dejarse deslumbrar por las cosas materiales, sino ser fieles en su seguimiento. El obispo señaló a los presentes que es un deber de la Pastoral Social el recoger el primer mandamiento de la Historia de la Salvación: “No quiero que el hombre esté solo”; “No es bueno que el hombre esté solo”, por lo que expuso que una persona sola es una persona frágil, débil, herida, desubicada, descontrolada, triste, presa del miedo, impotente, cobarde, “este será el gran secreto del Padre”, contrario a la dinámica del mundo que busca aislarnos y dividirnos, porque así es más fácil derrotar y manipular, “toda la tarea de Dios es compactar la familia y al pueblo, y que haya fraternidad”. Por esto la tarea de la Pastoral Social “tiene que anunciarnos el evangelio de la comunión, de la solidaridad, de servicio y de la humildad, este es el punto central del discipulado…”

Posteriormente tocó el turno al Pbro. Rogelio Narváez Martínez, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y director de Cáritas Mexicana, quien expuso el tema “Horizonte de la acción social y los servicios de Caridad de la Iglesia”, y desde el inicio de su intervención, coincidentemente con la situación actual de los migrantes en México, afirmó que “el pueblo de Israel, nace como un pueblo que se desplaza, un pueblo itinerante, así nosotros estamos también aquí como inmigrantes, estamos de paso, porque la Patria eterna no está aquí, porque aquí todo es transitorio…”.

Este Dios y este pueblo van a tener tres destinatarios concretos, los más necesitados del pueblo de Israel, la viuda, el huérfano y el forastero; quien no tiene papás, a quien saliendo de su casa y ya no tiene esposo, y quien dejó su tierra y viene sin papales, “estos son los tres principales privilegiados del evangelio. Cuidado”.

El P. Rogelio mostró que al mirar al pobre y a quienes sufren, hay que ver a los marginados, y no sólo es hacer referencia a los pobres económicamente, sino también a aquellos que vivían marginados en la sociedad: prostitutas, publicanos, samaritanos, leprosos, enfermos, mujeres, viudas, ignorantes, gentiles, niños, pecadores públicos, limosneros y gente del campo”; y ante esta realidad social reconocer el evangelio de Mateo 25,31-46, y actualizarlo en nuestro momento histórico para que no vayamos a escuchar o decir: “tenía pan y me lo quitaste, tenía agua y me despojaste de ella, tenía ropa y me la robaste. Imagínense lo que le va a decir a aquel que hace hoy esto”.

La construcción de una nueva cultura, fue es el mensaje en el que el P. Rogelio puso su enfoque en la labor de los agentes de pastoral en la dimensión social de la Iglesia y su obra de caridad y misericordia a favor de los nuevos marginados y los de siempre, de cada una de las comunidades parroquiales.

A partir de una excelente fundamentación bíblica, del Magisterio Social de la Iglesia y del testimonio de santas y santos de la Iglesia que con fe mostraron para cada creyente el camino de acción del amor de Dios en el necesitado y del mirar en el pobre, el enfermo y marginado el rostro de Jesús, para ser asistido, promovido, trasformado e integrado a la comunidad eclesial y social, con lo que iluminó el Horizonte, amplio, extenso y profundo, del ser y quehacer de la Pastoral Social.

El director nacional de Cáritas Mexicana concluyó con la presentación del funcionamiento de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y cada una de sus dimensiones pastorales: Cáritas, Pastoral del Trabajo, Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política, Movilidad Humana, Pastoral de la Salud, Pastoral de los Pueblos Indígena y Pastoral Penitenciaria.

También se tuvo la presencia del Pbro. Elmer Jacob Deleón Magdaleno, Vicario de Pastoral de la Diócesis de Texcoco, quien al tomar la palabra, respaldó el trabajo pastoral de la pastoral social y comentó algunas observaciones sobre el dinamismo diocesano respecto a esta acción fundamental del tercer nivel de pastoral en la Vicaría, el Decanato, la Parroquia y el Sector.

El P. Elmer fue atento a los avances de la Pastoral Social y observador de las necesidades que expusieron algunos agentes de pastoral en cuanto a la participación, fortalecimiento e impulso de la acción social en la Iglesia diocesana.

Al cierre el encuentro diocesano se trabajos por grupos para identificar las realidades sociales actuales, y en ellas detectar quién es hoy el prójimo y quiénes son, en nuestro contexto histórico presente, la viuda, el huérfano y el forastero, a quien el evangelio del Buen Samaritano nos exige servir.

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La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.