El padre enseña a sus hijos tu fidelidad

Al iniciar un nuevo periodo de estudios para miles de niños y jóvenes, la Iglesia misma ve con esperanza y acción de gracias este privilegio. El estudio tiene contenidos. Es cierto, la enseñanza es la mejor expresión antropológica del hoy, que todo lo ilumina. Aleja oscuridad, abismos y peligros, y ofrece una paz infinita, radiante, gozosa y una auténtica seguridad.

Saludamos pues con alegría esta nueva etapa de estudio, de preparación ofrecida a nuestros niños y jóvenes. Nos interesa delinear juntos el método y contenidos de los estudios que se ofrecen en México. Nos interpela la persona del maestro. Miles y miles lo hacen por vocación, otros no. Los golpes de la vida los llevaron al mundo del magisterio, de la enseñanza; y sufren y hacen sufrir a sus alumnos.

Pero es una oportunidad muy favorable esta para invitar a los padres de familia a que ellos no olviden jamás que el maestro por excelencia, que el maestro sublime, es nuestro Dios. Que el maestro incomparable es el Mesías, Jesús. Él es imprescindible en el universo del aprendizaje y de la educación.

Por eso su método no pasará de moda: acercarse, detenerse, mirar, hablar, enseñar con su mirada, con sus labios, sus manos, su inteligencia y su corazón. Conocer, amar, repetir, convencer, dejar siempre en libertad y con espacios de reflexión, de asimilación y de respuesta. Preguntar, ayudar a interiorizar, responder, comprometerse. Convertir incluso en una inmensa alegría lo que se recibe, lo que se aprendió y hacer propio ese patrimonio que no solo ha de ser una ruta en la vida, sino verdadera convicción que de ser verdad pasa a una sabiduría interior y permanente.

Dios enseñó sus caminos a Moisés y sus decretos a Israel, y junto con la luz divina aprender del pueblo de Israel que siempre practicó: El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad. Is. 38, 19b.

Por tanto, la escuela más valiosa, la escuela de la vida, del éxito y de la salvación viene de Dios, de la familia.

 +Juan Manuel Mancilla Sánchez

Obispo de Texcoco

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.