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LECTIO DIVINA

DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

15 de julio de 2018

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, te pedimos que nos ayudes a ser buenos discípulos, a buscar el Reino de Dios en nuestras comunidades. Te pedimos que nos envíes tu Espíritu Santo para que nos ayude y de fortaleza para poder cumplir con nuestra misión y que iluminados por tu Palabra seamos capaces de ser auténticos discípulos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

  1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Mc 6, 7-13)

¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”. Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban. Palabra del Señor.

Contexto bíblico

Según Mc 6, 6b, Jesús enseñaba en los “alrededores” de su ciudad de Nazaret (ver 6,1-4), una vez que su misión allí prácticamente fracasara. Lo esencial de la misión de Jesús, la predicación y el acontecer del Reino de Dios, se describe con el verbo “enseñar”. Es la “enseñanza con autoridad” (Mc 1, 22.27) que lo diferenciaba de los maestros de la Ley y que consistía en someter las fuerzas de mal con su Palabra, liberando así al hombre de sus opresiones y reconstituyéndolo como hijo de Dios. Aquellos que fueron llamados en la montaña y fueron constituidos “para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar demonios” (3,14-15), los “Doce” (3,16), comienzan a realizar lo que han aprendido de Jesús y con la misma autoridad que él les confiere. 

Comienza así una nueva sección del evangelio de san Marcos que relata la última gira misionera de Jesús en Galilea y sus alrededores (Mc 6, 6b-8,26). A partir de 8, 27, Jesús dejará Galilea y se irá hacia norte, hacia Cesárea de Filipo, para ponerse luego en camino hacia Jerusalén. El punto de partida es el envío misionero de los Doce. A partir de aquí vemos cómo Jesús compromete más a los discípulos en lo que él hace en medio de un camino que no conoce reposo y que lo lleva incluso fuera de Galilea (7, 24.31). La misión de la Iglesia entera es prefigurada y regulada por este gesto de Jesús.

Texto bíblico

A) Y llamó a los Doce

“Y llamó a los doce” (v. 7a). San Marcos no menciona la existencia de un grupo más grande de μαθηταὶ, mathetai (discípulos) parecido al de los 70 (72) misioneros en Lucas 10, 1. Marcos se refiere a estos doce como “apóstoles” cuando regresan a contarle a Jesús de su misión en 6:30, ésta es la única vez que Marcos utiliza la palabra “apóstoles” en este Evangelio. “Y comenzó a enviarlos (Gr. ἀποστέλλειν, apostellein) de dos en dos” (v. 7). La palabra “apóstol” viene de la palabra griega apostellein, que significa “mandó”. Jesús manda los doce de dos en dos. Esta estrategia es poderosa por tres razones: Un compañero da fuerza, “Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero: más ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclo 4, 10). No solo se protegen uno al otro del peligro físico, sino que también se proporcionan compañía agradable y se alientan uno al otro en circunstancias difíciles. La existencia de una segunda persona se presta a la credibilidad. Deuteronomio 15, 19 requiere dos o tres testigos para poder culpar a una persona de un crimen, porque un solo testigo es más apto a hacer un error. Por la misma razón, un testigo tiene menos credibilidad que dos, esto es importante al momento de mandar a los discípulos a dar testimonio.

Jesús les podría haber mandado en grupos de tres, pero generalmente dos personas son más efectivas que tres. En un grupo de tres, dos de ellas a menudo formarán una relación sin aceptar por completo a la tercera. “Y les dio poder sobre los espíritus inmundos” (v. 7). San Marcos no menciona la enseñanza, que ha sido un componente importante del ministerio de Jesús. El énfasis para los discípulos en este viaje en particular es predicar (v. 12), expulsar demonios, y sanar a los enfermos (v. 13).

B) Y les mandó que no llevaran nada para el camino  

“Y les mandó que no llevasen nada para el camino” (v. 8). Jesús les dice a los doce que no lleven nada más que un bastón y unas sandalias, ni pan, ni mochila, ni dinero, solo una túnica. Jesús no solo prohíbe cosas frívolas, sino también cosas esenciales. Sus requisitos van más allá de la simplicidad hasta llegar a una fe desbordada. Los discípulos han de proceder sin la preparación adecuada, confiando que la gente les muestre hospitalidad y, más que nada, confiando que Dios proveerá por sus necesidades. “Donde quiera que entren en una casa, quédense en ella hasta que salgan de allí” (v. 10). Esta orden tiene dos propósitos: Primero, evita que haya malos sentimientos entre dueños que puedan avergonzarse si los discípulos se van de su casa en busca de mejor alojamiento. Segundo, evita que los discípulos se dejen distraer por su comodidad física. ¿Hasta qué punto se pueden aplicar estas prohibiciones a los discípulos de hoy? ¿Requiere Cristo de nosotros esta misma libertad de posesiones?

Por un lado, podemos decir que no. Jesús da estas direcciones a discípulos involucrados en un ministerio particular de corto plazo. También, su ambiente es bastante diferente, hospitalidad judía mandaba que aldeanos recibieran y proveyeran por los que viajan. Cuando un forastero entraba en la aldea, no era su deber buscarle hospitalidad; era la obligación de la aldea ofrecérsela. Hoy día no existe ninguna obligación parecida en la mayoría de lugares, por lo tanto, debemos estar preparados para proveernos nuestras propias necesidades mientras viajamos. Por el otro lado podemos decir que sí. Las instrucciones de Jesús requerían que los discípulos se fijaran en su misión en vez de su comodidad personal. Jesús les llamó para cumplir un gran propósito, y no debían distraerse con cosas tan triviales. Esto traspasa el tiempo. En este sentido, en la Iglesia necesitamos arrepentirnos primero para después poder proclamar el arrepentimiento a los demás de una manera efectiva. “sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos” (v. 11). Judíos que regresaban de territorios paganos se sacudían el polvo pagano como gesto de limpieza y desprecio.

Cuando los discípulos se sacuden el polvo de una aldea poco receptiva, declaran que esa aldea es pagana y anuncian la sentencia de Dios sobre esa aldea, lavándose las manos de cualquier otra responsabilidad relacionada con esa aldea. El gesto sirve de aviso a los aldeanos que ofenden y libera a los discípulos para poder moverse hacia tierras más fértiles. Su responsabilidad es la fiel proclamación, no el éxito.

C) Y Echaban fuera a los demonios

Los discípulos van a donde los mande Cristo y hacen lo que Cristo les mande hacer. No son grandes hombres, pero sí cumplen grandes cosas en nombre de Cristo. Como Juan Bautista (1, 4) y Jesús (1, 15), ellos predican el arrepentimiento (v. 12). Como Jesús, echan fuera demonios (1, 25-26, 34, 39, 5, 1-13). Como Jesús, curan a los enfermos, pero, no como Jesús, ungen con aceite. Al escribir este Evangelio, ungir con aceite es un ministerio regular de la iglesia. Santiago pide ungir a los enfermos, pero dice que es la fiel oración la que les salva (Sant 5, 14-15).

Preguntas para la lectura:

  • ¿A cuántos llamó Jesús?
  • ¿Qué les dio?
  • ¿Qué les pidió que no llevaran?
  • ¿Qué les dijo si no los recibieran en algún lugar?
  • ¿Qué les mandó a predicar?
  • ¿Qué hacían los discípulos?
  1. MEDITACIÓN (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
  • ¿Me dejo transformar por el Evangelio?
  • ¿He sido fiel al llamado que me ha hecho el Señor?
  • ¿Cómo discípulo deseo tener más cosas materiales o busco los bienes espirituales?
  • ¿Cómo discípulo busco mi propia comodidad?
  • ¿Doy testimonio de Jesucristo en mi familia y con mis conocidos?
  1. ORACIÓN: (Qué le respondo al Señor, que le respondemos al Señor)

Señor, te damos gracias por el llamado que nos has hecho para ser tus discípulos, por las exigencias que nos pides para desprendernos de todo lo que no beneficia la misión, por los tesoros que pones en nuestras manos para que las personas conozcan tu Palabra, y por todas las bendiciones que nos regalas. Por eso te damos gracias. Gracias Señor, gracias Señor.

Perdón por todas las ocasiones que no hemos sido fieles al llamado que nos has hecho, porque algunas veces buscamos nuestro beneficio personal y no el de la comunidad. Por las veces que hemos caído y no hemos sido responsables de nuestras obligaciones. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor.

  1. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
  • A Jesús enviando a sus discípulos de dos en dos.
  • A los discípulos con las exigencias de no llevar nada.
  • A las comunidades donde lleguen y no los acepten.
  • A los discípulos maravillados por los prodigios que realizaban.
  • A ti mismo como discípulo frente a la exigencia de Jesús.
  1. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes de julio es:

Por la evangelización: Los sacerdotes en su misión pastoral.

“Para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad los trabajos pastorales se sientan confortados con la ayuda de la amistad con el Señor y con los hermanos”.

Intención personal: Yo trate de ser fiel al llamado que el Señor me ha hecho, no buscando mi propio beneficio sino buscar el bien de mi familia y los que me rodean.

Intención comunitaria: Con mí testimonio y mi entrega con mis hermanos sea luz para iluminarlos, buscando siempre el bien de mis hermanos de mis comunidades, ayudándoles a conocer mejor el mensaje de salvación del Señor.

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.