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LECTIO DIVINA

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES

21 de octubre de 2018

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨ 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, derrama tu Espíritu Santo sobre nosotros para que nos haga reconocer que todos estamos llamados a la misión, y que Tú mismo nos has llamado desde nuestro propio bautismo. Te pedimos que nos ilumines para ser buenos discípulos y misioneros, y que tu Palabra sea conocida por todos los hombres en el mundo. Amén.

  1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Mc 16, 15-20)

¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado.

Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”. El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado ala derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían. Palabra del Señor.

Contexto bíblico

El Evangelio de hoy forma parte del apéndice del Evangelio de Marcos (Mc 16, 9-20) que presenta una lista de algunas apariciones de Jesús: a María Magdalena (Mc 16, 9-11), los dos discípulos que iban por el campo (Mc 16,12-13) y a los doce apóstoles (Mc 16,14-18). Esta última aparición con la descripción de la ascensión al cielo (Mc 16,19-20) constituye el evangelio de hoy.

San Marcos 16,14: Las señales que acompañan el anuncio de la Buena Nueva. Jesús aparece a los once discípulos y les reprocha el no haber creído en las personas que lo habían visto resucitado. No creyeron en la Magdalena (Mc 16,11), ni a los dos que iban por el campo (Mc 16,13). Varias veces Marcos se refiere a la resistencia de los discípulos en creer en el testimonio de aquellos y aquellas que experimentaron la resurrección de Jesús. ¿Por qué Marcos insiste tanto en la falta de fe de los discípulos? Probablemente, para enseñar dos cosas. Primero, que la fe en Jesús pasa por la fe en las personas que dan testimonio de él. Segundo, que nadie debe desanimarse cuando la duda surge en el corazón. ¡Hasta los once discípulos tuvieron dudas! 

Texto bíblico

A) La misión de anunciar la Buena Nueva

Jesús es el primer misionero Jesús fue enviado por el Padre: Yo los he enviado al mundo como Tú, Padre, me enviaste a mí (Jn 17, 18); Yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y su voluntad es que yo no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día (Jn 6, 38-39). La entrega de Jesús por amor es la que realiza la salvación del mundo. Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo.... no para condenarlo sino para salvarlo por medio de él (Jn 3, 16-17). Jesús ha realizado la tarea que el Padre le había encomendado: la salvación de los hombres por medio de su entrega generosa hasta la muerte de cruz.

En san Marcos 16,15-18: La misión de anunciar la Buena Nueva a toda criatura. Después de haber criticado la falta de fe de los discípulos, Jesús les confiere la misión: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.” A lo que tienen el valor de creer en la Buena Nueva y que son bautizados, Jesús promete las siguientes señales: expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas, agarrarán serpientes y el veneno no les hará daño, impondrán las manos sobre los enfermos y éstos quedarán sanos. Esto acontece hoy: expulsar demonios: es luchar en contra del poder del mal que mata la vida. La vida de muchas personas es mejor por haber entrado en comunidad y por haber empezado a vivir la Buena Nueva de la presencia de Dios en su vida; hablar lenguas nuevas: es comenzar a comunicarse con los demás de forma nueva.

A veces encontramos a una persona que no hemos visto nunca antes, pero parece que la conocemos desde hace mucho tiempo. Es porque hablamos la misma lengua, el lenguaje del amor; vencer el veneno: hay muchas cosas que envenenan la convivencia. Muchos chismes que causa estragos en la relación entre la gente. Quien vive la presencia de Dios vive por encima de todo esto y consigue que este veneno terrible no le moleste; curar a los enfermos: doquiera que aparece una conciencia más clara y más viva de la presencia de Dios, aparece también un cuidado especial con las personas excluidas y marginadas, sobre todo hacia los enfermos. Aquello que más favorece la curación es que la persona se siente acogida y amada.

B) La obra misionera de los discípulos 

Jesús había elegido a sus continuadores (apóstoles y discípulos). Y ahora, Resucitado, les envía para que sigan realizando su misión: proclamar el Evangelio... Jesús fue llamando a los que Él quiso. Primero los hace discípulos, aprendices del Evangelio, para que estuvieran con Él (Mc 3, 14). En la escuela y en la comunidad de Jesús, los llamados van aprendiendo qué es el Evangelio, cómo hay que vivirlo y cómo hay que trasmitirlo. Y los llamados van ejercitándose con Jesús para: ser discípulos, ser amigos, ser apóstoles, misioneros, enviados y ser testigos, mártires por el Evangelio. La Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el propósito de Dios Padre (LG 2). Este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad salvadora, la Iglesia lo recibió de los apóstoles con orden de realizarlo hasta los confines de la tierra (Hch 2, 8). Por eso, hace suyas las palabras del apóstol: ¡Ay de mi si no evangelizare! (1 Cor 9, 26), y sigue incesantemente enviando evangelizadores, mientras no estén plenamente establecidas las Iglesias recién fundadas y ellas, a su vez, continúen la obra evangelizadora.

En san Marcos 16,19-20: A través de la comunidad Jesús continúa su misión. Jesús mismo que vivió en Palestina y acogió a los pobres de su tiempo, revelando así el amor del Padre, este mismo Jesús sigue vivo en medio de nosotros, en nuestras comunidades. A través de nosotros él quiere continuar su misión para revelar la Buena Nueva del amor de Dios a los pobres. La resurrección acontece hasta hoy. Nos lleva a cantar: “¿Quién nos separará, del amor de Cristo?” Ningún poder de este mundo es capaz de neutralizar la fuerza que viene de la fe en la resurrección (Rom 8, 35-39). Una comunidad que quisiera ser testigo de la Resurrección tiene que ser señal de vida, tiene que luchar en contra de las fuerzas de la muerte, para que el mundo sea un lugar favorable a la vida, tiene que creer que otro mundo es posible. Sobre todo, en aquellos países donde la vida de la gente corre peligro a causa del sistema de muerte que nos fue impuesto, las comunidades deben ser una prueba viva de la esperanza que vence el mundo, ¡sin miedo a ser feliz!

  1. Todo cristiano es misionero

Por ser bautizado, el cristiano es: sacerdote, profeta y rey; sacerdote: para ofrecer su vida, unida a la entrega de Jesús, en favor de los demás; profeta: para vivir y predicar la Palabra; rey: para servir en la caridad a los humanos y formar comunidad. El bautizado ha de ser testigo (Gr. μάρτυρας, martiras, mártir) de su vida y obras ante la sociedad, para hacer creíble su mensaje y la salvación de la que es intermediario. ¿Cómo va a ser misionero hoy, aquí? Con la oración, el testimonio de vida, con su palabra, al servicio de la comunidad evangelizadora.

Preguntas a la lectura:  

  • ¿Qué mandato les dio Jesús a los Once?
  • ¿Qué milagros acompañarán a los que han creído?
  • ¿Qué harán con los enfermos?
  • ¿Después de hablarles qué hizo Jesús?
  • ¿Qué hicieron los discípulos?
  • ¿Cómo confirmaban su predicación los discípulos?
  1. MEDITACIÓN (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

¿Ante el Señor reviso mi vocación de evangelizador? ¿Cómo la vivo?

¿Cómo tengo que vivirla? Recordemos que no es posible ser misionero sin estar convencido de la Resurrección del Señor, si alguien quiere compartir la Buena Noticia de Jesús, debe estar suficientemente convencido de lo que proclama; en otras palabras, no es posible ser misionero sin ser discípulo.

¿Cómo acontecen en mi vida estas señales de la presencia de Jesús? ¿Cuáles son hoy las señales que más convencen a las personas de la presencia de Jesús en medio de nosotros? 

  1. ORACIÓN: (Qué le respondo al Señor, que le respondemos al Señor)

Señor, te damos gracias por el trabajo incansable de muchas mujeres y hombres a favor de la proclamación de la Buena Nueva de Jesucristo. Recordemos los nombres de las personas (papás, hermanos, catequistas, sacerdotes, obispos), que nos han ido acompañando en nuestra vida de fe, demos gracias a Dios por ellos. Gracias Señor.

Te pedimos perdón por las veces que no hemos tomado en serio nuestro trabajo misionero. Y te pedimos perdón por las ocasiones en que no hemos puesto empeño en nuestro trabajo y no hemos sabido ser testigos de tu Palabra por eso te pedimos perdón. Perdón Señor.

  1. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
  • A Jesús enviando a sus discípulos a la misión. 
  • A Jesús, el misionero que se entrega por amor.
  • A ti mismo que tal vez no vives tu gran vocación de misionero.
  • A los hermanos incansables, proclamadores de la Palabra.
  1. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes de octubre es:

Por la evangelización: La misión de los consagrados

“Para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz”.

Intención personal: Que la escucha de la Palabra me lleve a ser mejor persona, y que mi testimonio sea una fuente de atracción de la Palabra hacia a los demás.

Intención comunitaria: Que seamos conscientes de ser discípulos y misioneros. Que la Palabra y el Evangelio del Señor sea conocido en nuestras comunidades y así podamos ser fermento de vida en las mismas. 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.