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LECTIO DIVINA

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

21 de julio de 2019

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor que por medio de la oración y contemplación nos invitas a imitarte, te pedimos que nos envíes el Espíritu Santo para que nos ilumine, y así nos haga capaces de ayudarnos para comunicarnos contigo. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

  1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Lc 10, 38-42)

¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.

El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”. Palabra del Señor. 

Contexto bíblico

Existen varios asuntos paralelos entre esta historia y la historia del Samaritano que la precede (10, 25-37).

El Samaritano muestra su amor por su prójimo tomando un papel activo y ayudando, y de esta manera honrando la relación horizontal de amor de una persona por otra. María muestra su amor por el Señor al escucharlo, y de esta manera honra la relación vertical de amor de una persona hacia Dios. En la historia del Samaritano, Jesús introduce “un hombre” (Gr. Ανθρωπός τις, anthropos tis, v. 30). En esta historia, introduce a “una mujer” (Gr. τινά γυνὴ, tina gune, v. 38).

El Samaritano ve. María escucha. Estas historias se equilibran una a la otra. La primera parte de la historia del Samaritano realza el amor de Dios, el prójimo y de sí mismo, y Jesús concluye diciendo “Ve y haz tú lo mismo” (v. 37), llamando así a un discipulado de “hacer”, activo. La historia de María-Marta es el reverso. Jesús critica a Marta por su preocupación y distracción y afirma a María por escuchar, y llamando así a un discipulado de “ser”. Tal vez la clave para entender esta dicotomía es enfatizar, no el papel activo o pasivo de quien ama, sino lo apropiado de la respuesta a la situación. El hombre herido necesitaba que el Samaritano lo amara activamente, necesitaba que vendaran sus heridas y arreglaran que alguien lo cuidara. La situación es bastante diferente cuando Jesús visita a Marta y María. Aunque tiene necesidades humanas de comida y hospitalidad, la suya era una visita divina, y era más apropiado concentrarse en la comida espiritual que él ofrecía que en la comida que Marta estaba preparando.

Texto bíblico

A) Marta lo recibe en casa

San Lucas no nos dice cuál es la aldea, pero el Evangelio de Juan nos dice que María y Marta viven en Betania (Jn. 11, 1-2; 12, 1-3). Es allí que Jesús levanta a Lázaro de la muerte (Jn. 11, 17-44). Es en esta misma casa donde María unge los pies de Jesús con perfume y los seca con sus cabellos (Jn. 12, 1-3). Jesús va en camino a Jerusalén donde va a morir. Betania está cerca de Jerusalén, y sentimos la sombra de Jerusalén colgando sobre esta historia.

Lucas no nos dice cuánta gente había venido con Jesús, solamente que “yendo” entró en “en un poblado”. Los setenta ya habían regresado de su jornada (10,17). ¿Ellos también están viajando con Jesús, o solamente son los doce? No sabemos.

Marta recibe a Jesús en su casa. También es la casa de Lázaro y María, pero Marta hace la invitación y la invitación es a su casa. En las diversas narraciones sobre María y Marta, generalmente Marta toma el liderazgo. La excepción más dramática es cuando María interrumpe la cena de Marta al ungir los pies de Jesús con perfume. Este incidente parece algo distinto del carácter callado, apartado de María, ¡pero algunas veces los callados nos sorprenden! No se menciona a los discípulos. Esto se puede deber a que las casas son pequeñas, y Marta solamente puede recibir un grupo pequeño dentro de su casa. Lo más seguro es que representa la forma en que san Lucas arroja luz sobre Marta, María y Jesús. Poner a todos los demás en escena solamente nos distraería.

B) María se sentó a los pies de Jesús y lo escucho y Marta distraída en el que hacer

María asume el liderazgo aquí. Mientras que Marta se afana con muchas tareas (un papel tradicional femenino), María se sienta a los pies del Señor y recibe su enseñanza (un papel tradicional masculino).  María escucha lo que Jesús dice.

Marta hace lo que la gente espera de ella. Cumple su deber. Prepara la comida. Ofrece hospitalidad. María, por el contrario, no hace ninguna de esas cosas. Desde la perspectiva de Marta, María está descuidando sus verdaderas responsabilidades, y Marta está pagando el precio. Toda persona “responsable” algunas veces siente la carga de llevar más de lo que le corresponde, y eso es lo que Marta está experimentando. Es demasiado esperar que la persona “responsable” nunca sienta resentimiento.

El resentimiento de Marta va más allá de meramente tener mucho trabajo qué hacer. Ella ve a María sentada a los pies de Jesús, y le gustaría hacer lo mismo. Si María le ayudara, tal vez Marta podría hallar el tiempo para hablar con él. Además, la presuntuosa posición de María avergüenza a Marta y deshonra a su casa. ¡Nada más imagínense! ¡Una mujer sentada a los pies de Jesús como un hombre!

María está sentada “a los pies de Jesús” (v. 39). Marta se dirige a Jesús como “Señor” (v. 40), pero con el mismo aliento lo reprende y le da una orden. “¿No te has dado cuenta que mi hermana me ha dejado sola con el que hacer?”  “dile, que me ayude,” muy difícilmente es el tono respetuoso que uno usa para dirigirse al Señor. Marta está concentrada en su propia agenda, y le pide a Jesús que se una él mismo y a María a esa agenda.

Aunque san Lucas caracteriza el servicio de manera positiva en la parábola del buen samaritano (vv. 25-37), en el libro de los Hechos de los Apóstoles él nos mostrará que el servicio también puede ser un elemento de distracción. Cuando la Iglesia descuida a las viudas en la distribución de la comida, el apóstol dice “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos a las mesas” (Hech 6, 2). Por lo tanto, llaman a la Iglesia a designar siete hombres de buen testimonio para que se encarguen de la distribución de la comida, de tal manera que los doce se puedan concentrar en la tarea de proclamación.

C) María escogió la mejor parte

“Marta, Marta”. Jesús repite el nombre de Marta como una manera gentil de reprenderla. Jesús nota su distracción en lugar de su hospitalidad. De seguro que aceptaba bien la comida, pero acepta todavía mucho mejor el discipulado. Está rumbo a Jerusalén y la cruz, y esta es su última visita (en este evangelio) a la casa de estos queridos amigos. Marta y María necesitan a Jesús, y el afán de Marta lo distancia de él. Jesús necesita a Marta y María también. Él sabe lo que le espera en Jerusalén, y necesita buenos amigos ahora más que una buena comida.

Marta tal vez se permitió distraerse, en parte, como un escape de las incómodas enseñanzas de Jesús. Jesús ha comenzado a decirles a sus discípulos que tiene que ir a Jerusalén y que morirá ahí. Si Marta escuchó a Jesús decir estas cosas, tal vez se haya ido a la cocina como una manera de escape.

“María escogió la mejor parte” (Gr. ἀγαθὴν μερίδα, agathen merida, buena parte) (v. 42). La mejor parte que María ha escogido es sentarse a los pies de Jesús y escuchar, es ser su discípula. Ya habrá tiempo suficiente para la acción. Primero, el discípulo debe aprender del maestro, de otra manera el afán del discípulo puede crear más problemas de los que puede resolver. Esto tiene implicaciones para nosotros hoy. También nosotros estamos ocupados con muchas cosas. Nosotros también estamos preocupados y distraídos. Nosotros también necesitamos escoger la mejor parte: sentarnos a los pies del maestro, orar, buscar la dirección del Señor. Solamente así estaremos seguros de que nuestra actividad hará avanzar las actividades del Señor. Solamente así podemos esperar que el Señor bendiga nuestro trabajo.

“Muchas cosas… una cosa” (vv. 41-42). Jesús contrasta la distracción de Marta (“muchas cosas”) con la concentración de María (“una cosa”). La única cosa en la que María está concentrada no es el pan, sino en “todo lo que sale de la boca del Señor” (Dt. 8, 3).

Como alguien que está acostumbrado a hacer cosas, me siento mal por Marta. Ella está cumpliendo con su deber tal como lo ve. Trabaja duro. Tiene buenas razones para resentir la actitud de María, que (como lo ve Marta) la ha abandonado en un momento crítico. En cierto momento la gente comenzaría a pensar en la comida. Veamos qué tanto le toma a Jesús entender el error de su posición. ¡El hambre es un buen maestro! 

La ironía, por supuesto, es que Jesús hacía poco había alimentado a cinco mil personas con solamente cinco panes y dos pescados (9, 12-17). Si podía hacer eso, Marta puede confiar en que Jesús tiene los medios para proveer comida a sus invitados, así que no pasarían hambre. Además, como Jesús le dijo al tentador, “Escrito está: Que no solo de pan vive el hombre” (4, 4).

La historia de María y Marta no nos enseña que sea mejor sentarse que hacer algo. Nos enseña a discernir, a plantear prioridades cuidadosamente, a buscar la mejor parte, la buena porción, cualquier cosa que eso sea en las diferentes situaciones en que a veces nos encontramos.

Preguntas para la lectura:

¿Quién recibió a Jesús en su casa?

¿Cuál fue la actitud de María?

¿Qué hacía Marta?

¿Qué le reprochó Marta al Señor?

¿Qué le contesto Jesús?

¿Qué escogió María? 

  1. MEDITACIÓN (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

¿Le doy importancia a la oración?

¿Escucho con interés la Palabra del Señor?

¿Caigo en el activismo, dedicándome solo al trabajo, olvidándome de Dios?

¿Escojo siempre la mejor parte o solo busco sobras?

¿Recibo a Jesús en la Eucaristía con devoción?

  1. ORACIÓN: (Qué le respondo al Señor, que le respondemos al Señor)

Gracias Señor, porque nos has llamado a ser discípulos de la escucha, por invitarnos a ser partícipes de tu Palabra, de hacernos más cercanos a Ti por medio de la oración, por darnos la capacidad del trabajo. Gracias por el amor de nuestras familias y por todas las gracias que nos das. Por eso te damos gracias. Gracias Señor, gracias Señor.

Perdón Señor, por las ocasiones que no hemos sabido escuchar tu Palabra, por dedicarnos más al trabajo, olvidándonos de la oración, por no ser responsables de nuestros actos, por haber abandonado nuestras obligaciones por lo que no te agrada. Por todos los momentos de tristeza y de angustia, por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

  1. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
  • A Jesús visitando la casa de Marta.
  • A Marta escuchando al maestro.
  • A María afanada en los quehaceres.
  • A Jesús elogiando a María.
  • A ti dedicado al activismo y olvidándote a la escucha del maestro.
  1. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes de julio es:

Universal: Integridad dela justicia

“Para todos aquellos que administran la justicia obren con integridad, y para que la injusticia que atraviesa el mundo no tenga la última palabra”.

Intención personal: Tratar de ser un buen discípulo, escuchando las palabras del Maestro, aprendiendo de Él, y este aprendizaje me ayude a transmitirlo a mis hermanos.

Intención comunitaria: Que en mis pequeñas comunidades seamos discípulos de la escucha de las palabras del Maestro y esto nos ayude a ser transmisores fieles de su Palabra hacia a los hermanos.

 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.