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LECTIO DIVINA 

I DOMINGO DE ADVIENTO

1 de diciembre de 2019

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, ahora que comenzamos un nuevo ciclo, te pedimos que nos ilumines en este tiempo de preparación para poder alimentarnos con la Palabra y esta nos lleve a vivir la espera vigilante, para estar atentos en la espera gloriosa de Jesucristo, con una esperanza viva y gozosa de encuentro personal con Él Señor. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Mt 24, 37-44)

 ¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.

Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”. Palabra del Señor. 

Contexto bíblico 

El Evangelio de hoy, es parte de una sección apocalíptica de dos capítulos que comienza con la predicción de Jesús que el templo será derrumbado (24, 1-2) y las dos preguntas de los discípulos, “¿Cuándo serán estas cosas?” y “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?” (24, 3). Cuando este Evangelio fue escrito (probablemente 80-85 d.C.), el templo ya había sido destruido (en el año 70 d.C.). Entonces, la pregunta, “¿Cuándo serán estas cosas?” ya ha sido contestada. Estos capítulos, por lo tanto, se enfocan en la segunda pregunta, “¿Qué señal habrá?”

Jesús les contesta a los discípulos dando señales de los tiempos (24, 3-8), prediciendo persecuciones, (24, 9-14), contando del sacrilegio desolado profetizado por Daniel (24, 15-28), prediciendo señales celestiales y la venida del Hijo del Hombre (24, 29-31), y dando la Parábola de la Higuera (24, 32-35). El Evangelio comienza en este lugar, pero es una tela con el resto de los capítulos 24 y 25.

Al concluir el Evangelio, Jesús da tres parábolas que se relacionan directamente con nuestro texto:

La Parábola de los Servidores fieles y desleales (24, 45-51). El amo premia al esclavo leal, a quien encuentra trabajando cuando llega, pero destruye al esclavo desleal cuando lo encuentra festejando en vez de trabajando. La Parábola de las diez vírgenes, prudentes e imprudentes (25, 1-13), cinco que fueron sabias y estaban preparadas y cinco que fueron tontas y estaban sin preparar. La Parábola de los Talentos (25, 14-30), en la que el amo alaba a los esclavos que usaron su propiedad sabiamente, pero condena al esclavo que no lo hizo.

Esta sección apocalíptica concluye con la representación de Jesús juzgando a las naciones (25, 31-46) en la que el Hijo del Hombre separa a la gente en dos categorías, las ovejas que ayudaron a “á uno de estos pequeñitos,” por lo tanto sirviendo a Cristo, y las cabras, que faltaron en proveer este tipo de servicio. Las ovejas son bienvenidas en el reino, pero las cabras son condenadas al fuego eterno preparado para el demonio y sus ángeles (25, 41). 

A lo largo de estos dos capítulos, el aviso constante es estar preparado para la venida del amo. Los que escuchan el aviso recibirán grandes bendiciones; los que no lo hacen, serán condenados.

Texto bíblico 

A) Así como sucedió en tiempos de Noé 

“Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca” (v. 38). La gente de la época de Noé fue destruida por su maldad, pero ésa no es la analogía que se expresa aquí. En vez, Jesús compara la normalidad de sus vidas diarias con la normalidad que prevalecerá antes de la Segunda Venida. ¡Comiendo y bebiendo, casándose y dando en matrimonio! ¿Quién puede culparles? La culpa no está en que la gente está haciendo estas cosas, sino en que están tan metidos en la rutina diaria que no se paran a pensar para nada en su vida espiritual. 

En la actualidad la gente anda metida con la tecnología, y algunas veces más importante que los seres queridos, inclusive sacerdotes que les interesa más las cosas de la tecnología que sus propias ovejas. “Hasta el día que Noé entró en el arca” (v. 38). No es que los vecinos de Noé no fueran avisados. Le llevaría a Noé mucho tiempo construir y aprovisionar el arca. Lo verían trabajar, y le habrían preguntado sobre él. Ciertamente, él les pediría que se arrepintieran para que ellos, también, fueran salvados. Sin embargo, pensaban de Noé como un fanático religioso.

Noé no podría haber dicho mucho para convencerlos. La situación era muy parecida a la de gente hoy. Hay gente avisando, pero pocos lo toman en serio. “Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos”. (v. 39). Cuando las aguas empezaron a subir la gente se sorprendió. Al principio, estaban levemente preocupados. Entonces, se pusieron más temerosos al ver que el agua se acercaba a sus casas. Empezaron a tener miedo al ver que el agua continuaba subiendo. Se pusieron histéricos al ver que el agua se llevaba todo. Y entonces terminó. Cuando se espabilaron lo suficiente para hacer algo, era demasiado tarde. La hora de preparación ya había pasado. Suele suceder en nuestras vidas queremos solucionar cosas del pasado. “Lo mismo sucederá cuando (Gr. παρουσία το υο το νθρώπου, parousia tou Huiou tou anthrōpou) venga el Hijo del hombre” (v. 39). La imagen del “Hijo del Hombre” viene de una visión del profeta Daniel (Dan 7, 13). Mucha gente se asombrará con la Segunda Venida, estarán sorprendidos y sin preparar. Encontrarán que la hora de preparación ya habría pasado.

B) Entonces de dos que estén en el campo, uno será llevado y otros será dejado

“Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada”. (vv. 40-41). Otra vez, el énfasis está en la normalidad de la vida. Gente metida en su trabajo diario. No hay ninguna indicación que hoy será diferente de ayer o del día anterior. La vida sigue. Pero, en este caso, ¡no lo hace! Una es llevada y la otra será dejada.

Es importante mirar aquí que quizá deberíamos limitarnos a los puntos que Jesús enseña aquí, más que nada que: Cristo vendrá de nuevo, su venida será rápida y sorprendente, dividirá la gente en dos grupos (los que se lleva/los que deja atrás). Entonces, más nos vale estar listos. Ése es el punto, más nos vale estar listos. Si nos concentramos en estar listos, podemos dejar el resto en manos de Cristo. “Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor” (v. 42). ¿Cómo nos mantenemos despiertos 24 horas al día? ¡No es humanamente posible! Dios nos ha creado con cuerpos que requieren dormir. Nuestra preparación, sin embargo, tiene que ver con estar despiertos espiritualmente, no físicamente.

La persona que vive en constante compañía con Jesús no serán amenazados por la repentina aparición de Jesús. En vez, la venida de Jesús será una ocasión para alegrarse, muy parecida a lo que sentimos cuando vemos a un ser querido después de mucho tiempo sin verlo, o como la alegría que siente una persona perdida al ver que alguien viene a rescatarlo.

C) Si un padre familia supiera a qué hora va venir el ladrón 

Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre". “También ustedes estén preparados” (v. 44) “No hagas una preparación especial. Vive preparado. Estate preparado. Cumple tus días siempre esperando la Gran Sorpresa.

La preparación constante es lo único que nos guarda. “Porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre” (v. 44). Esto repite el énfasis del versículo que abre este Evangelio (v. 36), tratándose de la hora inesperada de la venida del Hijo del Hombre, terminando esta meditación en un tono positivo. Si no hay mucha probabilidad de que la Segunda Venida tome lugar durante nuestra vida, la probabilidad de que moriremos si existe. Algunos de nosotros moriremos poco a poco de alguna enfermedad o de edad y, por eso, tendremos la oportunidad de prepararnos espiritualmente, pero todos estamos sujetos a morir en cualquier momento. Un problema con esta meditación del Evangelio es que nos pide estar listos sin decirnos cómo hacerlo. ¿Qué debemos hacer? Una clara respuesta se encuentra al final de esta sección apocalíptica, cuando Jesús dice que, dando de comer a los pobres, dando de beber a los sedientos, dando la bienvenida a un desconocido, vistiendo a los desnudos, y visitando a los prisioneros son actividades que contarán a nuestro favor como si las hubiéramos hecho por Cristo mismo (25, 31-46). Mientras que estos versículos no son parte del Evangelio de hoy, casi exigen ser mencionados.

Preguntas para la lectura:

  • ¿Qué les dice Jesús a sus discípulos? 
  • ¿Qué hacía la gente en tiempos de Noé? 
  • ¿Qué sucederá cuando venga el Hijo del Hombre? 
  • ¿Qué pide Jesús a sus discípulos? 
  • ¿Qué ejemplos les da Jesús a sus discípulos? 
  1. MEDITACIÓN (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
  • ¿En qué me hace reflexionar este convencimiento? 
  • ¿Nuestra vida tiene sentido si no hacemos de lo ordinario, algo extraordinario? 
  • ¿Cómo ando de esperanza y de optimismo? 
  • ¿Cómo me veo: como persona de optimismo o de pesimismo? 
  • ¿En qué fundamento mi esperanza? 
  • ¿Qué debe cambiar en mi vida para que la esperanza brille en mis actitudes? 

3. ORACIÓN: (Qué le respondo al Señor, que le respondemos al Señor)

Señor Jesús, te damos gracias por la posibilidad que tenemos los seres humanos de vivir con sentido el amor que nos regalas. Te damos gracias porque nos das la esperanza de un encuentro al final de los tiempos. Te damos gracias también por todas alegrías y tristezas que día tras día nos encontramos en el camino, y por eso te damos gracias. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por las ocasiones en que hemos caído en el error de ir al pasando, de no valorar el tiempo que nos regalas y de ser conformistas con la sociedad y de no mirar hacia adelante, por no ser capaces de prepararnos para recibirte al final de los tiempos, por nuestros miedos e inseguridades, por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

  1. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
  • Al mismo Jesús que ahora camina contigo y que, al final, te dará el abrazo total.
  • A Jesús que se ha encarnado para nuestra salvación.
  • A nuestros hermanos más necesitados de misericordia. 
  • A ti preocupado por el fin del mundo.
  • A Jesús que viene glorioso a salvarnos.
  1. ACCIÓN:¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes de diciembre es: 

Universal: El futuro de los más jóvenes

“Para que todos los países decidan tomar las medidas necesarias para hacer que el futuro de los más jóvenes sea una prioridad, especialmente de aquellos que están sufriendo”.

Intención personal: Hacer una preparación espiritual intensa en este tiempo, para tener una mejor preparación para recibir con alegría la Navidad con mis seres queridos. 

Propuesta comunitaria: Ayudar a los miembros de mis grupos apostólicos a meditar la Palabra de Dios desde nuestra realidad de parroquia, para que demos una buena respuesta hacia al proyecto pastoral.

 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.