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Palabras de Don Juan Manuel Mancilla en la 3ª Asamblea de Misiones.

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IV Vicarìa: Nuestra Señora de Guadalupe. Domingo 30 de agosto de 2009, Parroquia Jesús de la Misericordia.

"Los saludo con afecto, ¡qué alegría verlos tan plantaditos en esta misión de Cristo!, en la misión de la Iglesia. Hace ratito yo pensaba: en ocasiones estas reuniones pueden resultar un poquito cansadas, porque tenemos que obedecer, tenemos que seguir un orden, tenemos que estudiar, tenemos que escuchar; pero fíjense detrás de la Misión de Cristo, detrás de la Misión de la Iglesia, detrás de esto que estamos haciendo ahorita mucha gente va a volver a sonreír, mucha gente va a volver a amar, mucha gente va a volver a tener mucha esperanza, con esto que ustedes están haciendo.
Detrás de esto hay personas que van alcanzar otra vez la paz, porque andan muy inquietos, como decimos, estamos perdidos, estamos enfermos del alma; como dice hoy el Santo Evangelio, y nos demuestra cómo Jesucristo trajo el aporte más maravilloso a la historia, embellecer el corazón del hombre, transformarlo. Que el corazón volviera a ser capaz de amar, que nosotros quitáramos tantas cosas que nos han ido hundiendo, hay muchas cosas que nos aturden, hay muchas cosas que nos avergüenzan. Hay muchas cosas que nos paralizan, hay muchas cosas que nos dividen, hay muchas cosas que nos hacen daño, que nos meten ponzoña, y Jesucristo vino a quitar todo esto.
Por eso mis queridos hermanos, no hay otro camino. Los economistas no van a resolver el problema del hombre, los economistas no tienen nada que aportar a la sustancia, a la hermosura del ser humano; sí aportarán alguna cosita. Los políticos no tienen nada que dar al alma, al corazón del hombre, sólo Jesucristo;· sólo Jesucristo trae toda esa vertiente, ese tesoro, decía San Pablo, derroche de riqueza, de vitalidad, de sabiduría, de la fortaleza.
El día de ayer, me parece que en el oficio de lectura, el apóstol decía: busquen su fortaleza en el Señor, y hoy con esto nosotros debemos de decir, busquemos el amor en el Señor, busquemos la alegría en el Señor, busquemos la paz en Jesucristo nuestro Señor; él viene de Dios, de Nuestro Divino Creador y trae todos los secretos, todos los elementos, todos los recursos, todas las leyes correctas, para que se desarrolle el existir humano.
Por eso, mis queridos hermanos, sí debemos entusiasmarnos por conocer a Jesucristo, sí debemos tener un gran esfuerzo pero hacerlo gozosamente, por estar cerca de Cristo, conocer su persona, el día que conozcamos bien la persona de Cristo, nada nos detiene, nada nos va a detener, hay que conocer la palabra de Jesús, la mentalidad de Jesús. El día que conozcamos la doctrina, la palabra de Jesús nada nos va a callar, es más nadie nos podrá callar o de otra manera todo será lenguaje, todo será edificación, todo será sabiduría.
El día que nosotros conozcamos a Jesucristo todo será mensaje, estaremos enviando mensajes de vida, mensajes de salud a muchas personas, tenemos que conocer la persona de Jesús, tenemos que conocer la mentalidad, la doctrina, la enseñanza de Jesús, tenemos que conocer las obras de Jesús y nos vamos a involucrar en el actuar de Jesús, ¿cómo hacía Cristo las cosas?, ¿cómo se relacionaba, cómo enfrentaba muchas cosas hermosas, difíciles?, hay muchas cosas para nosotros raras, extrañas, sobretodo las que vienen del alma, del interior de nosotros, hay cosas que no nos explicamos, que no podemos con ellas.
Hace poco estaba viendo el texto original de algunos salmos y, por ejemplo, lo que se traduce como angustias, por miedos, en hebreo se dice Megurot. en hebreo quiere decir, extranjero. Megurot significaría· todas esas cosas extrañas a mi, que suceden en mi corazón, que suceden en mi alma. ¡No sé porqué estoy triste!, ¡no sé porqué tengo miedo! , ¡no sé porqué no puedo salir, no puedo sonreír, no puedo trabajar!, ¿que es eso?, pues es algo extraño que se te metió en el alma.
Jesucristo vino a traernos la luz, la fortaleza, la capacidad de direccionar cosas extrañas y, entonces, como no son nuestras, hay que echarlas afuera y Dios las va a echar fuera de ti y, así tú consolidas tu persona, tu identidad, tu vida. Por eso tenemos que conocer el actuar de Cristo, cómo Cristo enfrentó el miedo, Cristo tuvo miedo, un miedo, lógicamente, sin llegar al pecado porque a veces el miedo de nosotros está mezclado con el pecado y es mucho más terrible.
Cristo experimentó la debilidad: Padre, no puedo, no puedo con este cáliz· pero, bueno pues, ¡ándale! ¡ayúdame! y que se haga tu voluntad. Al ver cómo actuaba Cristo, yo a veces pienso: qué difícil para nosotros los sacerdotes ponernos en sintonía con el hombre, con el ser humano. Pienso, por ejemplo, en las bodas de Canán, a veces nosotros los sacerdotes somos aguafiestas, y Cristo qué aguafiestas iba hacer ¿no tienen vino? , no llegó con una botellita ni con una caja. No, llegó en plan grande, órale, vámonos, échenle vino; me sorprende por ejemplo, como se despide Cristo, ¿cuál fue su testamento, cuáles fueron sus últimas palabras?, Yo les aseguro que las ultimas palabras de todos nosotros van hacer: pues cuida esa cuentita que tienes en el banco, no vayas a vender el terrenito que te dejé , no lo vendas porque ese me costó, acuérdate que ese es de tus abuelos, ¿verdad?, cuídate de fulanita de tal, cuídate de perenganito del otro.
Y las últimas palabras de Cristo:· tomen, coman, nos dejó comiendo, pensó en que comiéramos y bien· sabrosito y bien bueno y bien alegres. Por eso, los apóstoles en una de sus primeras experiencias de la Resurrección y del Espiritu, comían su pan con alegría. Beban, esta es mi sangre, éste es el cáliz y se da para que se perdonen, para que no vivan tristes, no vivan divididos. Nos dejó en fiesta, Cristo nos dejó en fiesta, enfiestados y ojalá no nos la acabemos.
Esa es la misión, mis queridos hermanos, que tenemos que recoger, el misterio de Cristo, la persona de Jesús, su palabra, su patrimonio que es divino y nadie lo va a poder sofocar; eso es lo que tiene que hacer hoy la iglesia, tenemos que creer y tenemos que confiar y tenemos que cultivar aunque tengamos tantas miserias, aunque a veces nos cueste; pero fíjense, así lo que tú no das te lo van a dar éstos, y lo que a mi no se me ocurre se le va a ocurrir a ustedes.
Queridos hermanos, ¡entusiasmo! Nosotros como iglesia necesitamos organizarnos, tenemos que buscar, como decía el Santo Padre: esos nuevos métodos para poder llegar.
Fíjense es la primera vez, ¡primera vez! -si me ha tocado andar de pata de perro en muchos lugares-· y nunca, nunca había oído decir: toda mi parroquia está ya sectorizada. Nunca había oído eso, en ninguna parte. ¿Qué quiere decir mi parroquia ya está sectorizada? que en mi parroquia todos me interesan, en mi parroquia todos son mis hermanos· en mi parroquia todos van a tener parte en el banquete de la vida, en mi parroquia a todos les vamos a· regalar el misterio del amor de Cristo, en mi parroquia todos son hermanos, todos cuentan, hasta el último rincón de mi Parroquia· yo voy a llevar el mensaje de Jesús, yo voy a prender la llamita del amor de Dios, yo voy a llevar el perdón, yo voy· a llevar la paz.
Se dice a veces como muy feo no, vamos a sectorizar y tal vez· a muchos “hay sectorizar” no les gusta, “hay sectorizar hijole, ay, a mí eso de sectorizar me cae re mal” “ay cómo es trabajoso eso”;· fíjense bien, si nosotros recogemos bien el Plan Diocesano de Pastoral, donde pongas lo ojos ahí encontrarás Evangelio, ahí encontrarás mucha vida, encontrarás algo maravilloso que está escondido.
Queridos hermanos tenemos que emocionarnos con la misión de Jesús tenemos que confiar, creer y cultivar· todo lo que es y hace Nuestro Señor Jesucristo y, entonces, ¿que sigue?, que Dios nos glorificará, este trabajo a Dios le va a parecer tan hermoso, que no va a dejar que se caiga, esto significa que la iglesia· nunca morirá, que· la iglesia no será sofocada ni enterrada.
Yo abriré vuestros sepulcro, pueblo mió,· hay muchos sepulcros en el mundo, en las almas. Hay mucha muerte, el pecado ha dejado puros destrozos, yo abriré su sepulcro, pueblo mío y los sacaré de su sepulcro. Y sólo Jesucristo tiene poder de meterse a los sepulcros para sacarnos gloriosos; este trabajo, tal ves alguien se pregunte, bueno y ¿en qué va desembocar esto, en qué va acabar esto? En que Dios nos va a levantar a su manera, en que Dios nos va a glorificar. Ahorita tribulamos, ahorita vamos a tener personas que se burlen, personas que nos tiren, personas que nos manden a Lucas, pues esto Dios lo va a glorificar, detrás de esto aparecerá· la gloria de Dios y la gloria de Dios, son sus hijos que lo adoran, que lo aclaman, que· le agradecen y que están siempre con él.
Pues, queridos hermanos, quiero felicitar a mis hermanos Sacerdotes, permítanme felicitarlos. Quisiera dar el nombre de todos, ustedes los conocen yo todavía me puedo tropezar en alguno porque encontré que hay sacerdotes que nos están ayudando, que el Padre Lupe, que el Padre Nicasio, etc. Entonces por favor lleven un saludo muy fuerte del Obispo a los Sacerdotes encargados de sus Parroquias; y ¿porque me detengo· a pronunciar el nombre de mis sacerdotes? Es el año del Sacerdote, vamos a tomar con mucho cariño· este regalo del PAPA.

Nos vamos a interesar por los Sacerdotes, tú amas al Sacerdote, el Sacerdote te va amar,· tú le das mucha paz al Sacerdote, él te va a dar mucha paz , ¿verdad? Invirtamos en nuestros Sacerdotes, entonces la iglesia se hace espléndida, se hace muy rica, yo quiero invertir en mis Sacerdotes, quiero amar a mis Sacerdotes, quiero respetar a mis Sacerdotes; quiero tratarlos como mis verdaderos hermanos. Es más, como decía San Pablo, consideren superiores a los demás. Yo quiero tener a mis Sacerdotes muy en alto y verlos felices y entonces ustedes serán unos laicos felices, van hacer muy felices, eso es lo que buscamos todos nosotros. Queridos hermanos salúdenme a los sacerdotes y este año interesémonos por ejemplo donde nació, quiénes son sus papás o fueron sus papás, ¿verdad? así preguntémosles un poquito más a nuestros Sacerdotes para hacer oración por ellos, y acuerdense que hay indulgencia hoy, por favor cuando celebren la Eucaristía que les den la indulgencia plenaria y la bendición PAPAL a todos ustedes para que reciban esa gracia del amor y de la comunión con los Sacerdotes.
También así doy una palabra en favor de las religiosas, aquí tenemos muchas religiosas, por favor también valorémoslas, valorémoslas muchísimo y caminemos como verdadera iglesia y, ustedes, mis queridos hermanos, ustedes son el punto crucial de la iglesia de Cristo, ¿verdad? ustedes son de veras el precio de la sangre de Cristo, lo más hermoso de Dios es para ustedes. Si el Sacerdote es importante, es porque tiene que servir a los hijos de Dios, si a nosotros se nos encomiendan cosas sublimes, es en atención a los hijos de Dios, disfruten, pues, siempre su bautismo, disfruten su llamado, disfruten el envió, disfruten su tarea· y verán cómo van a suceder cosas bien bonitas en este mundo tan golpeado.
Que cada vez nos quieran dar noticias feas, negativas, amargas, oscuridad, fracasos, no, no es cierto eso Cristo ganó, Cristo venció y Cristo vive y Cristo está aquí y está trabajando en lo más hermoso que es el ser humano. Bendito sea Dios que nos ha dado a su hijo, que nos lo mandó. Bendito sea Cristo que nos regalo a su iglesia y la ha implantado en medio de nosotros, pues vamos a decir: a él la gloria por lo siglos de los siglos y la bendición de Dios Todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca siempre, Amén.

Última actualización el Martes, 04 de Octubre de 2011 17:06

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