Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Al comienzo del año 2021, la propuesta de vida cristiana para todas las Familias es crecer, profundizar y transmitir la fe en el seguimiento de Jesús, y ser todos sus miembros alegres y responsables colaboradores en la construcción del Reino del Amor de Dios. 

En medio de la pandemia por el Covid-19 que no cede, la sociedad necesita el testimonio de familias cada vez más unidas, reconciliadas, fraternas, solidarias y amadas entre quienes las integran, entre las familias vecinas y su participación social y eclesial.

Entre los aspectos de su Misión en el mundo, la familia debe asumir con fortalecido compromiso el ser depositaria, guardiana y continuadora de la vida humana, del respeto ante toda vida de la Creación de Dios y de su generosa tarea de dar vida digna e integral a sus propios integrantes y a las familias de su comunidad.

En la propia misión para ser y hacer familia y vivir todos juntos las exigencias de la fe en Cristo, este Nuevo Año, la familia, tiene que considerar el aprender, practicar y testimoniar la solidaridad caritativa, como una condición de vida que perdure y proponga nuevas vías para el entretejido social, más humano, armónico, con desarrollo y bien común, justicia y paz.

En la actual misión de la Familia en este inicio del año, debe nacer también el firme propósito de crecer en la esperanza, y para ello, la vida de fe debe ser fruto de la comunicación constante y permanente con Dios, por medio de la oración, de la práctica de los sacramentos, de modo especial de la Eucaristía, de la espiritualidad de comunión y del estudio del Evangelio; para lo cual, la parroquia tiene que ser el referente, presencial, a distancia y/o virtual, que fortalezca la relación, unión y convivencia familiar.

La familia en su conjunto: padres, hijos, abuelos, tíos, sobrinos, incluso los amigos, deberán aceptar e incorporarse a los cambios venideros, sobre todo en la prevención, atención y cuidado a la salud, economía y amor, sobre todo a Dios, a uno mismo, a los demás y a la Creación.

Qué importante es la familia, mucho más en este tiempo, donde el diálogo mutuo debe prevalecer, el respeto de parte de todos sus miembros, la comprensión y la armonía, como preparación para salir todos juntos adelante y sobreponerse a todos los problemas, en la búsqueda de las soluciones.

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.

AVISO DE PRIVACIDAD