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Palabras del Pbro. César Iván Balbuena Sánchez, Rector del Seminario de Tlapa, al iniciar la Eucaristía de Toma de Posesión del Obispo de Ecatepec.

Excelentísimo Mons. Christophe Pierre, Excelentísimos Señores Obispos, Hermanos Presbíteros, Religiosos y Religiosas, jóvenes seminaristas, autoridades civiles que nos acompañan, hermanos y hermanas en el Señor aquí presentes.

Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, hemos venido una pequeña porción del pueblo que usted acompañó como pastor por espacio de cinco años y dos meses, y hemos dejado nuestros quehaceres y seres queridos para acompañarle con la música y algunas cosas que produce nuestra tierra, es decir, venimos con la flor y el canto como un signo de que usted también es querido por nosotros.

La gratitud hace que estemos este día con usted, y al mismo tiempo, como se acostumbra en nuestros pueblos, vemos con nosotros la súplica de que acepte nuestras disculpas por lo que no supimos hacer como Iglesia-Pueblo para con su persona.

Le agradecemos el tiempo que nos acompañó asumiendo parte de los retos que en nuestra montaña de Guerrero vivimos hoy bajo el estigma de la pobreza y la marginación que nos han acompañado por muchos siglos también. Usted sabe que hoy entre otros tantos problemas que nos aquejan hay quienes nos quieren hacer creer que la riqueza de nuestra montaña, el pueblo al que usted sirvió, esa riqueza se encuentra en sus entrañas y quieren hacernos el favor de destruir nuestro nicho ecológico, nuestra casa, pues, a través de las minas a cielo abierto para que progresemos económicamente, cuando en realidad se trata de saqueo y destrucción de nuestros ríos, barrancas y bosques para beneficio de unos cuantos.

Cuando en realidad usted ha constatado que la riqueza de nuestra montaña se encuentra en nuestra gente, en las minas del corazón abierto de los me’phaa, de los Ñuu Savi, de los nahuas y de los mestizos. Usted sabe que la riqueza se encuentra en el corazón de quienes a pesar de las adversidades hemos sabido habitar y convivir en esa tierra bendita por siglos.

Estas palabras parecieran estar llenas de soberbia y carentes de modestia, pero usted sabe también que no es así porque como nuestro segundo Obispo tuvo la oportunidad de experimentar, y sabe por experiencia propia que son producto de poder decir con orgullo que organizados y en la vivencia de nuestra fe en Jesucristo podemos seguir adelante.

Hoy que toma posesión también como segundo Obispo de esta hermana Iglesia particular de Ecatepec, hemos venido para orar junto con todos los aquí presentes para pedirle a Dios nuestro Señor que nos ama con la fuerza de un Padre y la ternura de una Madre, que le siga bendiciendo junto con el pueblo que hoy se le encomienda y que a los retos y problemas que sin duda alguna hay, los pueda resolver con la calidad humana y cristiana que se necesita para ello.

Que la riqueza demográfica y su diversidad, más que un problema, sea una fuerza para seguir construyendo el Reino de Dios, aquí y ahora. Que nuestra Iglesia a partir de su catolicidad sea un testimonio para el mosaico cultural que es nuestra Patria, sedienta de estímulos que nos ayuden a construir la justicia y la paz necesarias para seguir compartiendo la vida como hermanos.

Con gratitud, que Tonantzin Guadalupe los cubra con su manto.

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.

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