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Homilía de Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de Texcoco

 Vigilia Pascual del Sábado Santo

 

03 de abril de 2021

 

“Buscan a Jesús El Nazareno, al crucificado”. Mis queridas hermanas, mis queridos hermanos, en esta Noche Santa ustedes, aquí en nuestra Diócesis de Texcoco, son de esas personas privilegiadas que ciertamente han buscado a Jesús el Nazareno, qué ha sido crucificado, qué fue crucificado por amor, porque dio la vida y porque nos enseñó cómo debemos, vivir porque él nos ayudó a sacar de nosotros tanta inmundicia, tanta cosa sucia del alma, del cuerpo; y por eso ya que quieren estar con Él, caminar con Él, pensar como Él, les ofrece hoy el santo bautismo, les ofrece la confirmación, el Espíritu Santo, les ofrece la Sagrada Eucaristía, el cuerpo y sangre, su cuerpo y su sangre.

 

Y luego otros elementos vienen enriquecer esa vida de Cristo, para que a partir de hoy, ustedes yo también, reforcemos nuestra emoción, nuestro gozo, nuestra decisión, de estar, de seguir, de aprender, de depender deliciosamente de Cristo; y por eso el agua, lo primero que les va a dar es el agua, para que ustedes sean personas limpias, fresquecitas, donde quiera que anden; ustedes van a jugar limpio; se les va a dar también la luz, porque nunca serán personas tenebrosas, hipócritas; como le pedimos siempre eso a Nuestro Señor, que no haya falsedad de nosotros, sino la luz que da tanta paz, tanta seguridad.

 

 Y van a recibir el perfume, el Santo Crisma, porque una persona que se ha bañado busca algo más, un plus en su cuerpo, en su ropa, que es el perfume, que es querer ofrecer entrañablemente, deliciosamente la vida, como cuando el perfume es para hacer agradable nuestra convivencia con los demás; a partir de hoy su vida será más agradable, ciertamente agradable a Dios, agradable en su familia, agradable en su comunidad, o donde quiera que anden, ya sea el estudio, ya sea el trabajo, ustedes tendrán un toque muy bonito en sus relaciones humanas, en su trabajo, en su gesticulación, en sus movimientos, en sus actitudes.

 

Muchas personas se sentirán felices y muchas personas gozarán su amistad, su compañía, porque llevan el toque sagrado, profundo, auténtico de Cristo Nuestro Señor, que ha venido a salvarnos, que ha venido a redimirnos, a quitarnos pues, tantas manchas tanta mugre y tantas cosas que no vemos, que no entendemos, tanta ignorancia y porque Él nos va a llenar de sabiduría, Él nos va a dar pues, ese toque Divino que Dios Nuestro Padre ha querido darnos a través de su Hijo.

 

Y pues como dicen los textos, hacernos semejantes a Él, mantenernos unidos perpetuamente con Él, incluso morir con Él, ser sepultados con Él, para resucitar y recuperar todo aquello que nos pertenece por gracia de Dios, y que nunca más vayamos nosotros a tener la experiencia de que esto se acabó, que el amor se fue, que la felicidad se nos escapó, que la vida quedó estropeada, que nuestro corazón quedó roto, ¡no! con Cristo todo lo nuestro se recuperará.

 

Nuestros hermanos indígenas de Chiapas, los tzotziles, cuando hablan de la resurrección, tienen un término bellísimo que yo se los quiero compartir, y es este: “la resurrección en nuestros idiomas, se dice: su glorioso volver a vivir”; esa es la resurrección de Cristo, “su hermoso volver a vivir”; así queridos hermanos es como los necesitamos, para que en el mundo no se multipliquen las situaciones desagradables, violentas, tan desconcertantes, tan deprimentes, que vienen del pecado, que vienen de un corazón no unido a Dios, no en Comunión con su Hijo.

 

Por eso ¡Felicidades! mis queridas hermanas, mis queridos hermanos, porque ustedes hoy han decidido entregarse a Cristo, y dejarse el alimentar perfectamente por Él, su Cuerpo, su Sangre, su Sagrada Palabra, su comunidad; y todos son infinitos los dones que nos ha concedido, y que ustedes van a ir disfrutando lo largo de su vida cristiana. Que nuestra Diócesis, hoy sepa que hemos crecido, que aumentado el número de los que aman, el número de las personas que han recibido la gracia, y que tienen esa gozosa satisfacción de vivir íntimamente unidos a Cristo y a su Iglesia Católica. Así sea.

 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.

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