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Homilía de Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de Texcoco

En la celebración por el 70 Aniversario del Colegio Nezahualcóyotl

08 de mayo de 2021

 

“Había ahí un discípulo, jovencito llamado Timoteo”. Mis queridas hermanas, mis queridos hermanos, como es grande la Providencia de Dios, y cómo es oportuna la llegada de Nuestro Señor a las comunidades, a los corazones de todos los creyentes. Hace dos mil años, los Apóstoles encontraron un jovencito muy valioso, especial, diferente, como los ha habido a lo largo de la historia de la salvación; en este momento quiero pensar en Isaac, que se integró al proceso de la historia jovencito; quiero pensar en Josué, Josué dice el Libro del Éxodo, no se apartaba del Santuario y estaba siempre a las órdenes de Moisés, y llegará un día en que Josué detenga el sol, para que nunca las tinieblas derroten al pueblo de Israel. Con ese trasfondo estoy pensando en favor de estas jovencitas y de estos jovencitos, que ustedes los papás y los maestros, mi querido padre Rolando presentan a la Iglesia, para que reciban el llamado, la bendición de los Apóstoles.

Quiero pensar en David, el rey David, pastorcito, humilde, desde niño se robó el corazón de Dios, y llegó a ser el gran pastor, el rey por excelencia de Israel; hasta la fecha la Iglesia recuerda como Dios quedó enamorado, vinculado, comprometido con David, al punto de decirle: «tu descendencia, tus hijos, tu trono, tu casa, estará firme por siempre bajo mi mirada». Y ahora tenemos a un discípulo, Timoteo, también un Apóstol inmortal, Tito y Timoteo aparecen muy seguido en los textos sagrados y, sólo resaltó la expresión que pone Hechos de los Apóstoles en este Capítulo 16, como diciendo: su papá, tenía su papá - su mamá, su padre era griego, su mamá era israelita, y él gozaba de muy buena fama.

Quiero que ustedes mis queridas hijas, mis queridos hijos, que se acercan a recibir hoy el Espíritu Santo, graben por siempre, lo que el Espíritu Santo les está concediendo, los que el Espíritu Santo quiere de ustedes, ciertamente a partir de esta mañana en que reciben la Confirmación, el Espíritu Santo; gozaba, “gozar, disfrutar”, como dice el Salmista: ser buenos, como Dios que es bueno, ser leales, fieles, fieles a sus papás, fieles a su comunidad, a su familia, fieles a su Iglesia Católica; que ustedes gocen, que a ustedes les guste pertenecer a su familia, a su comunidad, a nuestro gran Chimalhuacán, a nuestro querido Colegio Nezahualcóyotl.

Qué bonito es pertenecer a México, sentirnos orgullosos de ser y pertenecer a esta Patria, México, y transformarla, y cambiarla, y enriquecerla, para que no se termine ese toque tan feliz y dichoso de nuestra Patria, en donde ya lo saben, en México se come delicioso de norte a sur, teniendo nuestras tortillitas, nuestro maíz, como dicen “sin el maíz, no hay país”, teniendo eso en México se come delicioso, aunque sea pobrecito, pero se come delicioso; en México se viste con elegancia, vean ustedes los trajes típicos de norte a sur de nuestros antepasados, y sentirán un orgullo y un gusto; en México se habla bien, en México hay buen humor, los mejores humoristas de América Latina están en México; en México se habla bien, en México se escribe bien, en México se canta bien, en México se baila bien; en México, gracias a la santísima Virgen de Guadalupe – yo así lo veo –  y al Espíritu Santo, se tiene muy buen gusto para disfrutar la vida, en una forma limpia, en una forma honesta, en una forma comunitaria.

Timoteo era un hombre feliz, no dicen, era muy persinadito, estaba de rodillas, estaba con sus ojitos en blanco, o estaba con sus manos… ¡no! dice “gozaba”; las cosas de Dios son vida, los dones de Dios son una experiencia sencilla, natural, que se va llevando con acción de gracias, se va llevando con naturalidad, a flor de piel, no ficticia, verdaderamente sencilla; Timoteo gozaba de muy buena fama. Qué bueno será que ustedes, lleven un sentido muy profundo, mis queridas hijas, mis queridos hijos, “identidad” como ya les decíamos: identidad por su familia, sus apellidos, por su pueblo, por su Colegio, por su Iglesia Católica, por su Patria; gozaba de muy buena fama, identidad, autoestima; ¿porque hemos de hacer un país sucio?

Qué bueno que llegó el Evangelio, y decía Cristo: ¡hey! ustedes son diferentes, ustedes tienen otro criterio, tienen otro espíritu, ustedes tienen otra alma, ustedes tienen otra mentalidad, ustedes llevan algo precioso, una fuente, un tesoro, que el mundo no entiende, incluso le choca, incluso lo combate, lo desprecia; porque ustedes son bien nacidos, porque ustedes piensan bien, hablan bien, sienten bien, saben amar, saben ser fieles, saben ser personas profundas; por eso digo “ustedes van a transformar a México, ustedes van a transformar también a nuestra Iglesia Católica; que sea diferente, que sea solidaria, que sea cercana, que sea compasiva, que sea delicada, porque van a transformar a México; y no sólo digamos transformarlo sino, enriquecerlo, potenciarlo. ¿Y cómo se transforma la sociedad? ¿Cómo se transforman las Instituciones? Con lo que se transforma el corazón, con lo que se lleva en el alma, con lo que hay en tu interior, ¿qué va a haber en el interior de ustedes? el Espíritu Santo.

Ya ahorita vamos a hacer una oración por ustedes pidiéndolo, en una forma cierta, en una forma profunda, “Espíritu Santo, Padre, estos, estas queridas hijas tuyas que has escogido, regálales la plenitud, la hermosura del Espíritu Santo”, – y luego se añade –  “Espíritu Santo Consolador”, ¿Por qué?, porque el Espíritu les va a decir “Abbá”, dile papá, papito, papá a Dios, dile mi Divino Señor, mi Divino Salvador, mi Divino Maestro a Cristo, a la Iglesia, a tus hermanos, ámalos, respétalos, Espíritu Santo Consolador, no quieren que estén tristes; papás los felicito porque al acercar a sus hijos a recibir el Espíritu Santo Consolador, Dios velará, porque no se adueñe de estos jovencitos y jovencitas, no se adueñe nunca la tristeza, la amargura, la desconfianza, el resentimiento, el veneno tan grande que hay en el mundo.

Espíritu de Sabiduría, el mundo es muy necio, las Instituciones, los que dirigen; los grandes procesos históricos, económicos, culturales, son muy necios, deciden en forma muy necia, muy arbitraria, no entienden razones, ustedes en cambio llevarán el Espíritu de Sabiduría; por eso muchas veces los despreciaran, muchas veces tratarán de hacernos a un lado, pero Dios no dejará que pase así. Espíritu de Sabiduría, Espíritu de la verdad, la verdad infinita, la verdad sublime, la sabiduría de Dios. Santo Temor de Dios, el mundo es muy descarado, los odiará, decía Cristo hoy, ¿Por qué?, porque es un mundo feo, arbitrario, descarado, en cambio ustedes van a caminar con educación, con finura, con mucho cuidado, en un mundo que ha perdido la piedad, que ha perdido la interioridad, la espiritualidad; ustedes llevan este espíritu de Piedad, y la piedad significa “arrancar con el amor”, vivir en el respeto a los padres, en el respeto a Dios.

Y así mis queridos hermanos, mis queridos niños y niñas, llenos del Espíritu Santo, ustedes seguirán recogiendo la gran hermosura de Dios, hacia allá llega la última etapa de nuestro itinerario humano y espiritual, contemplar la hermosura de nuestro Dios, se los deseo de todo corazón; sé que ustedes, los papás y los padrinos, seguirán apoyando el cultivo del Espíritu Santo, a través del estudio, a través de las virtudes, a través de las buenas costumbres, a través de los nobles sentimientos, que estos niños, que estas niñas, estos jovencitos, sigan pensando bien, sigan hablando correctamente, y sigan siendo capaces de amar al estilo de Cristo, Nuestro Divino Señor. Así sea.

 

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