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LECTIO DIVINA

DOMINGO DE TODOS LOS SANTOS

1 de noviembre de 2020 

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, Tú que nos invitas a la bienaventuranza y a la dicha de la felicidad, y de mostrarnos el camino para llegar a ella, te pedimos que nos envíes el don del Espíritu Santo para que nos ayude e ilumine a través de tu Palabra a llegar al conocimiento de la verdad plena que eres Tú mismo en nuestra vida, y esto nos ayude a tener un corazón misericordioso como el tuyo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

I. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Mt 5, 1-12)

¿Qué dice el texto? 

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo:

“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía.

Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”. Palabra del Señor.

Contexto bíblico

El sermón de la montaña El evangelio de san Mateo es de enseñanza. Comienza el ministerio de Jesús con el Sermón en el Monte (capítulos 5-7), la primera de cinco importantes secciones de enseñanza (las otras son 10, 5 – 11, 1; 13:1-53; 18, 1 – 19:1; 24, 3 – 26, 1). Concluye el ministerio de Jesús con la Gran Misión, en la que Jesús les pide a los discípulos que hagan discípulos (Gr. μαθητεύσατε, matheteusate) de todas las naciones, enseñándoles a obedecer todo lo que él había mandado (Mt 28, 19-20). Este sermón es el Discurso Inaugural de Jesús en el que describe su visión de la vida en el reino del cielo. (Mateo usa “reino de los cielos” en vez de “reino de Dios” en reverencia al nombre de Dios. Cada bienaventuranza empieza con la palabra griega, μακάριος, Makarios, pero lo dice en plural:Μακάριοι, makarioi, que generalmente se traduce como benditos, felices, dichosos. Bendito es una traducción preferible por sus connotaciones religiosas, ser bendito es un don de Dios.

Texto bíblico

A) Jesús subió al monte

“Cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo: (5, 1-2). Las montañas son a menudo lugares de encuentro con Dios, el más obvio siendo Moisés en Sinaí (Ex, 19-34). Mateo incluye mucho de la tipología de Moisés en este Evangelio, aunque considera a Jesús como más grande que Moisés. Ambos Jesús y Moisés. Suena como si Jesús sube la montaña, en parte, para escapar de la multitud, y dirige su sermón a sus discípulos. Sin embargo, todos lo escuchan y “admiraban de su doctrina; Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (7, 28- 29). “Subió al monte y se sentó. La postura tradicional para la enseñanza rabínica es estar sentado. Al sentarse, Jesús señala que es hora para comenzar la enseñanza. Sus discípulos vinieron a él, indicando su papel de subordinados. Y comenzó a enseñarles. El propósito con el que se expresan las palabras de esta introducción señala la importancia del mensaje.

B) Dichosos los pobres en espíritu

“Dichosos los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos” (5,3). “Dichosos los pobres de espíritu” (v. 3a). Dios comenzó los Diez Mandamientos con un aire de gracia, nos recuerda que Dios sacó los israelitas de la esclavitud. El primer mandamiento, “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Ex. 20, 3), es la fundación en la que se basan todos los otros mandamientos. La persona que no es leal al primer mandamiento no estará muy inclinada a seguir ninguno de ellos. La persona que es leal al primer mandamiento tratará de honrar todos. De la misma manera, Jesús empieza las bienaventuranzas con un aire de gracia, una bendición, y la primera bienaventuranza es tan fundamental como el primer mandamiento. Los pobres de espíritu, aquéllos que dependen totalmente en Dios, también están dispuestos a lamentar por un mundo sin Dios, y a acercarse a los demás en un espíritu de gentileza y a experimentar hambre y sed por justicia. En Gr. πτωχοὶ, Ptoxoi, significa pobreza total. Dichosos los pobres. Hoy diríamos: bienaventurados los que no confunden los medios con los fines, los que no se quedan con los medios y saben llegar al fin. Los que tienen un corazón suficientemente generoso como para no quedarse en las cosas y llegan a la esencia, a la sustancia, al fin. Bienaventurado quien tiene espíritu de generosidad y no espera nada de este mundo, porque lo único que puede esperar es su propia entrega.

C) Dichosos los que lloran  

“Dichosos los que lloran: porque serán consolados” (5, 4). Dichosos los que lloran. Esta bienaventuranza encuentra sus raíces en Isaías 61, 1-4, donde Dios exhorta una persona para recoger a los que tienen el corazón roto... (y) confortar a todos los que se lamentan. La promesa es que “recibirán consolación.” La persona de fe lamenta el mundo tal como es ahora pero no por cómo será. La persona de fe vive bajo la promesa que el reino vendrá y que Dios pondrá las cosas como deben estar. La persona de fe será confortada en el futuro cuando Dios ponga las cosas bien, pero también es confortada en el presente por la promesa de ello. No por el llanto, sino por el consuelo que van a recibir. Bienaventurados los que son capaces de llorar, porque sólo los ojos que han llorado son capaces de ver a Dios. Llorar es una forma de hablar con Dios. Sólo los que lloran ven con claridad el amor de Dios en su corazón.

D) Dichosos los que sufren

“Dichosos los que sufren, porque heredaran la tierra” (5, 5). Para comprender esta bienaventuranza tan poco comprendida, debemos mirar las palabras originales del hebreo y el griego en su contexto. Jesús cita Salmo 37, 11. En ese Salmo, los leales han perdido su tierra a los malignos, pero el salmista les asegura que los malignos “como hierba serán cortados” (v. 2). Él les clama: “Espera en Yahvé, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado” (v. 3). Él promete, “Pues de aquí a poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. Pero los sufridos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz” (vv. 10-11). Este Salmo promete vindicación para aquéllos que se mantienen fieles ante la adversidad. Su tierra será restaurada, no por su propia fuerza, pero como una herencia de Dios. La palabra hebrea traducida como manso en Salmo 37 es anawin.

עֲנָוִ֥יםse usa para describir a Moisés: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Núm. 12, 3). El griego en las Bienaventuranzas es πραΰς, praus. Jesús se describe a sí mismo como “manso y humilde de corazón” (11, 29). Jesús modela praus en su juicio, cuando rehúsa defenderse. Es fuerte y está en control, pero rehúsa hacer declaraciones en su favor o a defenderse. Si Moisés y Jesús son modelos de anawin y praus, su comportamiento sugiere el verdadero significado de estas palabras. 

Ninguno persigue en enriquecimiento personal. Ambos, sin embargo, son forzosos al sostener un principio o al proteger a los vulnerables. Podríamos concluir, entonces, que anawin y praus se deben traducir como “sin favorecerse a sí mismo” en vez de “débil.” La sorpresa está en que Jesús promete que los praus heredarán la tierra. Presumimos que Dios les dará el cielo, pero Jesús les promete la tierra. La palabra, heredar, es la pista. Dios les da la herencia que ellos no reclamarían para sí mismos.

E) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (5,6). "Dichosos los que tienen hambre y sed." Las palabras “hambre y sed” significan menos para nosotros ahora que a la gente del tiempo de Jesús. Cuando tenemos hambre, comemos. Cuando tenemos sed, bebemos. Era muy diferente en la época de Jesús. Gente raras veces comía carne y a menudo pasaban hambre, a veces hasta morirse de hambre. ¡El hambre y la sed son imponentes! ¡Una persona hambrienta no puede pensar en mucho más que comida! ¡Una persona sedienta no puede pensar en mucho más que agua! El pasar hambre y sed significa estar totalmente enfocado. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia...”

¡Benditos sean aquéllos se están completamente enfocados en la justicia! ¡Benditos sean los hambrientos y sedientos por la santidad personal! ¡Benditos sean aquéllos que sufren por vivir en un mundo donde la gente viva en buenas relaciones! ¡Benditos sean aquéllos que esperan que el reino venga a la tierra como en el cielo! “Quedarán satisfechos.” ¡Dios les dará lo que ellos añoran! ¡Sus sueños se harán realidad! Y cuando los sueños se hacen realidad, los sueños no estarán huecos, como a menudo resulta pasar con los sueños realizados. ¡No encontrarán que la vida sigue vacía! ¡No estarán perdidos! “¡Quedarán satisfechos!” ¡Qué promesa! Los que quieren ser justos, los que quieren dar al hombre lo que es del hombre y a Dios lo que es de Dios. Bienaventurados los que son capaces de adecuar su espíritu a lo que Dios y el prójimo están reclamando para este mundo.

F) Dichosos los misericordiosos

“Dichosos los misericordiosos: porque obtendrán misericordia” (5, 7). Dichosos los misericordiosos”. La palabra traducida “misericordia” ἐλεήμων es eleemon, que se refiere a actos concretos de misericordia en vez de simplemente una actitud misericordiosa. El antecedente hebreo es   חֶ֕סֶד hesed significa la capacidad de entrar en la piel de otra persona hasta que podamos ver cosas por sus ojos, pensar con su mente, y sentir con sus sentimientos. Jesús pronuncia una bendición sobre la persona que siente el dolor de otra persona y actúa para aliviarla. Jesús promete, “...ellos alcanzarán misericordia.” Es una enseñanza consistente con el Nuevo Testamento que, en realidad, solo los misericordiosos recibirán misericordia. Si es verdad que los misericordiosos recibirán misericordia, también es verdad que aquéllos que han recibido misericordia estarán más dispuestos a dar misericordia. Habiendo necesitado misericordia, ellos pueden simpatizar con aquéllos que la necesitan. Aquellos que ante las miserias de este mundo no viven apáticamente, sino misericordiosamente y con pasión, apasionadamente. Tan sólo se puede vivir con plenitud si uno es capaz de unir su suerte a la de los demás, especialmente a la de los más desgraciados. Como Cristo que vivió una pasión y acabó en una cruz. Podemos pasar de los medios, de las cosas, pero jamás de las personas.

G) Dichosos los limpios de corazón

“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (5,8). Jesús adapta Salmo 24, 3-4: “¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos, y puro de corazón.” καθαρός,katharós, la palabra griega para pureza, significa limpio, no sucio. Jesús avisa. Del corazón (Gr. καρδίᾳ, kardia, Heb לֵבlev) salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias” (15, 19), y bendice a los que tienen un corazón puro que no ha sido ensuciado por estas maldades. καθαροὶ, katharoi también significa que no ha sido modificado, no ha sido mezclado con otras substancias. Éste puede ser el significado más importante de esta bienaventuranza. El corazón puro se entrega completamente a Dios. La persona con un corazón puro tiene integridad. Su declaración de fe se manifiesta en actos de fe. “La promesa es que el que es puro de corazón verán a Dios”. Es una recompensa justa para el servidor de Dios. Éstos sí que tienen poco éxito en esta sociedad, en este mundo. Los veraces, los sinceros, los que van con el corazón en la mano, a pecho descubierto, con la cara alta en un mundo de apariencias y conveniencias. Vivir aquí con limpieza de corazón es una rareza; pero si se quiere ser cristiano no hay otra forma de vivir: hambreando la justicia de Dios para los hombres y la de los hombres para Dios. Hambreando el ser pobre y entregado, el saber llorar con alegría y saber sufrir con esperanza; de lo contrario se vive de espaldas a lo que reclama nuestra fe.

H) Dichosos los que trabajan por la paz

“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (5, 9). “Dichosos los que trabajan por la paz” (Gr. εἰρηνοποιοί, eirenopoioi, una palabra derivada de la palabra Εἰρήνη, eirene). Eirene es la palabra griega para paz, y san Mateo escribió las bienaventuranzas en griego. Jesús, sin embargo, hablaba arameo. La palabra hebrea es שׁלוֹם ָShalom y es a esa palabra a la que vamos para comprender esta bienaventuranza. Shalom es más que la ausencia de conflicto; es la presencia de armonía y hermandad. Jesús pronuncia bendiciones, no para ellos que evitan conflicto, sino para ellos que hacen la paz. El evitar conflicto pasivamente puede permitir que maldad surja sin refreno. El hacer la paz, paradójicamente, puede incluir la fuerza. Dos ejemplos: “Porque serán llamados hijos de Dios." La promesa es que los que hacen la paz serán llamados hijos de Dios. La frase, “hijos de Dios,” es otra manera de decir una persona que sirve a Dios. Una persona que ama a Dios y a sus mandamientos.

I) Dichosos los que padecen persecución  

“Dichosos los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos” (5, 10). “Dichosos los que padecen persecución”. Los primeros cristianos fueron perseguidos por una variedad de razones. Los judíos los perseguían, considerándolos heréticos. Pablo persiguió a los cristianos por esa razón. Judíos y romanos acusaban a cristianos de actuar de una manera inmoral. La bendición es ofrecida, no por todos los que son perseguidos, sino por “los que padecen persecución por causa de la justicia.” Si experimentamos persecución, debemos preguntarnos si es porque hemos actuado justamente o si simplemente hemos sido ofensivos. Éstos me caen muy simpáticos, son los que saben que una cosa es la autoridad y otra muy distinta el poder. Que la autoridad es un carisma cuyo precio es el de una vida vivida en autenticidad y que el poder viene de las urnas, la fuerza o el dinero. Los perseguidos por la justicia son los que apostaron por la vida del hombre y que están dispuestos a dar la suya porque tienen una causa para darla, tienen un ideal por el cual vivir y morir, sin ese ideal no valdría la pena la vida, sería una mera existencia.

J) Dichosos serán ustedes

“Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”. (5, 11- 12). “Dichosos serán ustedes” (v. 11a). Jesús cambia la forma de la bienaventuranza para dirigirse a sus oyentes directamente. “Dichosos serán...” El “serán ustedes” es plural, sugestionando una bendición sobre la comunidad en vez de individuos. Como se menciona arriba, la persecución no era una actividad de enseñanza para la Iglesia de la época de Mateo. Aquí, Jesús le da contexto a su sufrimiento conectándolo al sufrimiento de los grandes profetas. La fiel proclamación de los profetas les trajo persecución. Las Bienaventuranzas son un don de Dios, un anuncio de Evangelio, una Buena Noticia. Las Bienaventuranzas no son “ley”, son estilo de vida; ante ellas hay que optar: O de cara a ellas o derechos a candidatos a la depresión. Porque si vivimos de acuerdo con las Bienaventuranzas estaremos en armonía con nuestra fe y si vivimos de espaldas a ellas seremos pura contradicción.

Preguntas para la lectura:

  • ¿Qué hizo Jesús cuando vio a la muchedumbre?
  • ¿Qué comenzó a enseñarles? ¿Qué les dijo de los misericordiosos?
  • ¿Qué les dijo de los pobres?
  • ¿Qué les dijo de los limpios de corazón?
  • ¿Qué les dijo a sus discípulos?

II. MEDITACIÓN (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

  • ¿Pienso que puedo ser feliz siendo pobre?
  • ¿Por qué dice Jesús que los pobres son felices? ¿A qué clase de pobres se refiere? ¿Y a qué clase de felicidad?
  • ¿Qué significa, según Jesús, tener hambre y sed de justicia? ¿A qué clase de justicia se refiere Él?
  • ¿Por qué sin esta hambre y sed de justicia pierden sentido las otras bienaventuranzas?
  • ¿Por qué dice Jesús que son felices, los que sufren persecución por causa de la justicia?

III. ORACIÓN: (Qué le respondo al Señor, que le respondemos al Señor)

Gracias Jesús porque desde el bautismo nos has llamado a continuar tu misión en la Iglesia, por querernos compartir tu misión a todos nuestros hermanos y por el regalo tan grande que nos das de ser tus discípulos y misioneros. Por eso te damos gracias. Gracias Señor, gracias Señor.

Perdónanos por las ocasiones que no hemos sido fieles al llamado que nos has hecho y por no dar testimonio de nuestro bautismo, por las veces que hemos descuidado nuestra encomienda de ser verdaderos discípulos y por las ocasiones que no hemos dado la mano a nuestros hermanos necesitados. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

III. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?

  • A Jesús subiendo al monte.
  • A Jesús sentado enseñando a sus discípulos.
  • A los discípulos escuchando las reglas para la felicidad.
  • A los que estaban separados de la comunidad, pero Jesús les ha dado la oportunidad de integrarse y ser felices para el Reino de Dios.

IV. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes de noviembre es: “La inteligencia artificial”.

Universal: Recemos para que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio del ser humano.

Intención personal: Buscar paz en mi corazón y dar paz a mis hermanos, a mis amigos, a los miembros de mi familia. Ser más condescendiente con ellos, dando ejemplo de vida y sacrificio.

Intención comunitaria: Que en nuestras comunidades seamos optimistas de las promesas de Jesús, que no siempre estamos exentos a vivir sin problemas y conflictos, pero con la ayuda de Él, nos llevará a ver mejor las cosas y ayudarnos mutuamente como hermanos.

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.

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