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LECTIO DIVINA

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

5 de junio de 2022

“En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión”

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Jesús, Tú que nos envías al Espíritu Santo para santificarnos y enseñarnos la verdad, te pedimos que nos envíes tu mismo Espíritu que es luz y vida, para que nos ilumine por medio de tu Palabra, y nos ayude a ser transmisores de amor y paz en nuestras comunidades. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

I. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Jn 20,19-23)

¿Qué dice el texto?

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

Palabra del Señor.

Pistas de reflexión

Contexto bíblico

A los 50 días de la Pascua (hebreo פסח Pésaj), que significa paso. Los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34, 22), que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la recolección, día de regocijo y de acción de gracias (Ex 23, 16), en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Más tarde, esta celebración se convertiría en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. La fiesta de Shavuot es la segunda de las tres fiestas de peregrinaje del judaísmo. El nombre de la festividad tiene su origen en este hecho (Shavuot שבועות plural de Shavúa שבוע, semana.) La festividad conmemora la entrega de la Torah por parte de Dios a Moisés, en el Monte Sinaí.

Durante Pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. Pentecostés (del griego Πεντηκοστή ημέρα, Pentekosté heméra (el quincuagésimo día) describe la fiesta del quincuagésimo día después de la Pascua y que pone término al tiempo pascual. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. En el marco de esta fiesta judía, el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles (Hech 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hech 20,16).

Texto bíblico

A) El temor a los judíos

Los discípulos están encerrados, y el miedo los aísla y se encierran. No pueden entrar las autoridades judías, cuya represalia temían, pero ellos tampoco pueden salir. El temor predomina sobre la esperanza es el gran enemigo del amor (1 Jn 4, 18). Venciendo esa traba que el temor de los discípulos había puesto, se hace presente Jesús, cumpliendo su promesa (Jn 14, 19; 16, 22). Más allá de las especulaciones sobre la naturaleza corpórea del Resucitado, esta presencia nos muestra cómo Jesús rompe las barreras impuestas por el temor para hacer realidad en medio de los suyos la certeza de su victoria sobre la muerte y el cumplimento de la promesa.

“Y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los judíos” (v. 19). Y los saluda: “La paz este con ustedes” (v. 19). A estos discípulos atemorizados, Jesús les da su paz, como prometió (14:27). Los discípulos tendrán paz a pesar de ser perseguidos por un mundo que les odiará tanto como odiaba a Jesús (15:18-25). Mientras que este texto usa la palabra griega para paz, (Εἰρήνη, eirene) es, el concepto es el de Shalom judío (hebreo שלום‎) que indica más la ausencia de conflicto, y es un bien que es regalo de Dios.

B) Soy yo no teman

“Les mostró las manos y el costado” (v. 20). Por un lado, Jesús entra por una puerta cerrada, sugiriendo que su cuerpo ha adquirido una cualidad diferente. Por otro lado, sus heridas confirman su resurrección corporal, y su cuerpo es claramente reconocible por sus discípulos. Lucas habla de Jesús comiendo con los discípulos (Lc 24:43). Esto es misterioso, el cuerpo resucitado de Jesús es, a la vez, como el nuestro. Ya san Pablo habla del cuerpo resucitado como incorruptible, glorioso, poderoso, y espiritual (1 Cor. 15:42-44). Es Cristo, la misma persona que fue crucificado... ha resucitado.

En la época que este Evangelio fue escrito, la Iglesia tenía un problema con los docetistas y gnósticos. Ambos creían que la materia física era malvada y que, por lo tanto, Jesús no podría haber sido verdaderamente humano. La mención de las manos y el costado heridos de Jesús presenta una discusión para ese tipo de dualismo.

“Y los discípulos se llenaron de alegría” (v. 20). Los discípulos se alegran al ver al Señor. Éste es el punto de partida para ellos, y nunca más temerán ni dudarán. “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (v. 21). Al igual que Dios mandó a Jesús al mundo, así Jesús manda a sus discípulos al mundo. Este es el llamado del resucitado a la gran misión. Refleja el comienzo del pensamiento que la autoridad del que es mandado es igual a la del que le mandó, Dios está presente en la obra de Jesús; Jesús estará presente en el trabajo de los discípulos. Y creo y pienso que también tienen que ser una gran responsabilidad alegrarnos, pero más bien llevar ese mensaje de salvación y ser portadores de paz para nuestros hermanos.

C) Regalo del Espíritu Santo

"Sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo” (El rûaj, רוּחַ en hebreo y Pneuma πνεῦμα en griego v. 22). Sin embargo, mandar a estos discípulos al mundo solos sería triste, por eso, Jesús los prepara soplando sobre ellos y les transmitió su Espíritu. Igual que Dios respiró en el hombre el aliento de vida (Heb. né·fesch נֶפֶשׁ; gr. psyjé ψυχή) muestra que la palabra “alma” se refería tanto a una persona como a un animal o a la vida que hay en ambos. (Gn. 2:7), Jesús respira en los discípulos el Espíritu de vida. Este regalo del Espíritu renueva la vida de los discípulos, igual que el aliento de Dios dio nueva vida a los huesos del muerto (Ez 37:9). Los discípulos han estado temerosos, confundidos y escondidos en un cuarto cerrado para escapar del peligro. Ahora, encuentran la fuerza para levantarse, abrir la puerta, salir y empezar su proclamación y misión de llevar la buena noticia.

“A los que les perdonen los pecados, les quedaran perdonados; y a los que no se los perdonen les quedarán sin perdonar” (v. 23). Para Juan el pecado es rechazar a Cristo, y por eso, los envía y les da el poder del Espíritu para proclamar a Cristo Resucitado. Alguna gente aceptará su testimonio, y otros lo rechazarán. Y esa es la misión, que el mundo sea vencido y que Cristo resucitado brille por medio del testimonio de la vida de los cristianos.

Preguntas para la lectura:

  • ¿Qué sucedió la noche de la resurrección?
  • ¿Quién se presentó en medio de los discípulos?
  • ¿Y qué les dijo?
  • ¿Qué les mostró?
  • ¿Qué les volvió a decir?
  • ¿Qué les transmite y qué misión les da?

II. MEDITACIÓN (Qué me dice la Palabra de Dios)

  • ¿Qué me dice el Espíritu Santo en mi vida de fe?
  • ¿Me doy cuenta que el Espíritu constituye todo lo que el Padre y Jesús me regalan?
  • En el Espíritu está su Amor, su iluminación, su animación y motivación. En el Espíritu está la gracia y la fortaleza, donación del Padre y de Jesús. En el Espíritu está el perdón, la superación de los miedos y el coraje para dar testimonio del Evangelio. ¿Cómo pongo en práctica los dones del Espíritu Santo con los hermanos de mis comunidades?
  • ¿Seré capaz de, ante las adversidades, dar testimonio de que el Espíritu Santo nos está guiando hasta el fin de los tiempos?

III. ORACIÓN ¿Qué le respondo al Señor? ¿Qué le decimos?

Señor, gracias porque nos has enviado el don del Espíritu Santo para que nos vaya conduciendo con amor y alegría en nuestras comunidades. Gracias por darnos estos momentos de gracia entre hermanos, y por todas las bendiciones que derramas en nuestras comunidades. Por eso te damos gracias. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por las ocasiones que hemos desconfiado de tu misericordia, por las veces que no hemos sabido aprovechar los carismas que nos regalas, por no ponerlos al servicio de nuestras comunidades, y por las ocasiones que no hemos escuchado la voz de tu Espíritu. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

IV. CONTEMPLACIÓN ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?

  • A Jesús en el gesto de darnos al Espíritu de amor, perdón y paz, para ser enviados en su nombre a llevar la Buena Noticia de la Salvación.
  • A los miembros de mis comunidades que se abren al Espíritu Santo con amor y alegría.
  • A ti mismo, para ver cómo te sientes invadido por el Amor y la fortaleza de su Espíritu.
  • A las personas más alejadas que se apartan del Espíritu Santo.

V. ACCIÓN ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?

Intenciones del Santo Padre para el mes de junio

Por las familias

Recemos por las familias cristianas de todo el mundo, para que, con gestos concretos, vivan la gratuidad del amor y la santidad de la vida cristiana.

Personal: Que despierte el don del Espíritu Santo que he recibido desde mi propio Bautismo y la Confirmación, haciéndome más sensible a las necesidades de mi familia, dando un claro testimonio de lo que he recibido.

Comunitaria: Que llene a mis hermanos de júbilo y gozo, por la alegría de recordar la venida del Espíritu Santo y esto nos lleve a un corazón abierto y sincero, a una entrega incondicional hacia a nuestros hermanos, ayudándoles a dar fruto de amor y paz.

 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.

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