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LECTIO DIVINA

COMISIÓN DIOCESANA DE ANIMACIÓN BÍBLICA

13 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, Tú que por tu muerte nos demuestras cuanto nos amas, te pedimos que nos envíes tu Espíritu para que nos ilumine por medio de tu Palabra. Y por medio de ésta nos lleve al encuentro amoroso y verdadero con nuestros hermanos y así podamos recibir con alegría la gracia de la Resurrección. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Mt 26, 14-27,66)  

¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?" Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.  El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?". El respondió: "Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: 'El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa' ". Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.  Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: "Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme". Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: "¿Acaso soy yo, Señor?" Él respondió: "El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido". Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: "¿Acaso soy yo, Maestro?" Jesús le respondió: "Tú lo has dicho".

Durante la cena, Jesús tomó un pan, y pronunciada la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo". Luego tomó en sus manos una copa de vino, y pronunciada la acción de gracias, la pasó a sus discípulos, diciendo: "Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, Sangre de la nueva alianza, que será derramada por todos, para el perdón de los pecados. Les digo que ya no beberé más del fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre".

Después de haber cantado el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: "Todos ustedes se van a escandalizar de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea". Entonces Pedro le replicó: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré". Jesús le dijo: "Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces". Pedro le replicó: "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré". Y lo mismo dijeron todos los discípulos.

Comenzó a sentir tristeza y angustia Entonces Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a los discípulos: "Quédense aquí mientras yo voy a orar más allá". Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: "Mi alma está llena de una tristeza mortal. Quédense aquí y velen conmigo". Avanzó unos pasos más, se postró rostro en tierra y comenzó a orar, diciendo: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres tú". Volvió entonces a donde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: "¿No han podido velar conmigo ni una hora? Velen y oren, para no caer en la tentación, porque el espíritu está pronto, pero la carne es débil". Y alejándose de nuevo, se puso a orar, diciendo: "Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad". Después volvió y encontró a sus discípulos otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño. Los dejó y se fue a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Después de esto, volvió a donde estaban los discípulos y les dijo: "Duerman ya y descansen. He aquí que llega la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está aquí el que me va a entregar". Echaron mano a Jesús y lo aprehendieron.

Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó Judas, uno de los Doce, seguido de una chusma numerosa con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El que lo iba a entregar les había dado esta señal: "Aquel a quien yo le dé un beso, ése es. Aprehéndanlo". Al instante se acercó a Jesús y le dijo: "¡Buenas noches, Maestro!" Y lo besó. Jesús le dijo: "Amigo, ¿es esto a lo que has venido?" Entonces se acercaron a Jesús, le echaron mano y lo apresaron. Uno de los que estaban con Jesús, sacó la espada, hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó una oreja. Le dijo entonces Jesús: "Vuelve la espada a su lugar, pues quien usa la espada, a espada morirá. ¿No crees que si yo se lo pidiera a mi Padre, Él pondría ahora mismo a mi disposición más de doce legiones de ángeles? Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, que dicen que así debe suceder?" Enseguida dijo Jesús a aquella chusma: "¿Han salido ustedes a apresarme como a un bandido, con espadas y palos? Todos los días yo enseñaba, sentado en el templo, y no me aprehendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las predicciones de los profetas". Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Los que aprehendieron a Jesús lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Caifás, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro los fue siguiendo de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote. Entró y se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello.

Los sumos sacerdotes y todo el sanedrín andaban buscando un falso testimonio contra Jesús, con ánimo de darle muerte; pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos, que dijeron: "Éste dijo: 'Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”. Entonces el sumo sacerdote se levantó y le dijo: "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan en contra tuya?" Como Jesús callaba, el sumo sacerdote le dijo: "Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, yo les declaro que pronto verán al Hijo del hombre, sentado a la derecha de Dios, venir sobre las nubes del cielo".

Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó: "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?" Ellos respondieron: "Es reo de muerte". Luego comenzaron a escupirle en la cara y a darle de bofetadas. Otros lo golpeaban, diciendo: "Adivina quién es el que te ha pegado". Entretanto, Pedro estaba fuera, sentado en el patio. Una criada se le acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el galileo". Pero él lo negó ante todos, diciendo: "No sé de qué me estás hablando". Ya se iba hacia el zaguán, cuando lo vio otra criada y dijo a los que estaban ahí: "También ése andaba con Jesús, el nazareno". Él de nuevo lo negó con juramento: "No conozco a ese hombre". Poco después se acercaron a Pedro los que estaban ahí y le dijeron: "No cabe duda de que tú también eres de ellos, pues hasta tu modo de hablar te delata". Entonces él comenzó a echar maldiciones y a jurar que no conocía a aquel hombre. Y en aquel momento cantó el gallo. Entonces se acordó Pedro de que Jesús había dicho: 'Antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces'. Y saliendo de ahí se soltó a llorar amargamente. Llevaron a Jesús ante el procurador Poncio Pilato. Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Después de atarlo, lo llevaron ante el procurador, Poncio Pilato, y se lo entregaron. Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que Jesús había sido condenado a muerte, devolvió arrepentido las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: "Pequé, entregando la sangre de un inocente". Ellos dijeron: "¿Y a nosotros qué nos importa? Allá tú". Entonces Judas arrojó las monedas de plata en el templo, se fue y se ahorcó.

No es lícito juntarlas con el dinero de las limosnas. Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: "No es lícito juntarlas con el dinero de las limosnas, porque son precio de sangre". Después de deliberar, compraron con ellas el Campo del alfarero, para sepultar ahí a los extranjeros. Por eso aquel campo se llama hasta el día de hoy "Campo de sangre". Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del alfarero, según lo que me ordenó el Señor. Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús respondió: "Tú lo has dicho". Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: "¿No oyes todo lo que dicen contra ti?" Pero El nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos: "¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?" Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia.

Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle: "No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa". Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que les suelte?", ellos respondieron: "A Barrabás". Pilato les dijo: "¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?" Respondieron todos: "Crucifícalo". Pilato preguntó: "Pero, ¿qué e mal ha hecho?" Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: "¡Crucifícalo!" Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: "Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes". Todo el pueblo respondió: "¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!" Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran. ¡Viva el rey de los judíos! Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha y, arrodillándose ante Él, se burlaban diciendo: "¡Viva el rey de los judíos!", y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.  Juntamente con Él crucificaron a dos ladrones.

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, "Lugar de la Calavera", le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; Él lo probó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: 'Éste es Jesús, el rey de los judíos'. Juntamente con Él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz. Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole: "Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz". También se burlaban de Él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: "Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en Él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues Él ha dicho: 'Soy el Hijo de Dios' ". Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban .Elí, Elí, ¿lemá sabactaní? Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz: "Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?", que quiere decir: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Está llamando a Elías". Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros le dijeron: "Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo". Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron: "Verdaderamente éste era Hijo de Dios". Estaban también allí, mirando desde lejos, muchas de las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. José tomó el cuerpo de Jesús y lo depositó en un sepulcro nuevo.

Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y Pilato dio orden de que se lo entregaran. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo, que había hecho excavar en la roca para sí mismo. Hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se retiró. Estaban ahí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro. Tomen un pelotón de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como quieran.

Al otro día, el siguiente de la preparación de la Pascua, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: "Señor, nos hemos acordado de que ese impostor, estando aún en vida, dijo: 'A los tres días resucitaré'. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el tercer día; no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: 'Resucitó de entre los muertos', porque esta última impostura sería peor que la primera". Pilato les dijo: "Tomen un pelotón de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como ustedes quieran". Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, poniendo un sello sobre la puerta y dejaron ahí la guardia. Palabra del Señor.

Pistas de reflexión

Contexto bíblico

En el Evangelio Mateo pone de relieve dos cosas: la grandeza de Jesús ante la falsedad de sus acusadores, y el motivo por el cual sufrió todas esas ofensas: lo hizo porque Él que es el Siervo doliente, anunciado por los profetas, que cargó sobre sí mismo nuestros pecados. Entonces los designios de Dios se cumplen en la muerte de Jesús, pero también con su resurrección. Mateo prueba a los judeo-cristianos, que esperaban un Mesías triunfador y glorioso, que los profetas anunciaron un Mesías paciente y que las Escrituras previeron el desarrollo de la pasión hasta en sus mínimos detalles.

Así, la agonía de Jesús en Getsemaní estaba prevista por el Sal 41/62, 6 (26, 38). Apenas detenido Jesús, Mateo precisa que era necesario que así sucediera para cumplir las Escrituras (26, 54, 56), rechazando con ello la opinión de quienes pudieran ser partidarios de una respuesta armada a la detención de Jesús. En el diálogo entre Cristo y el sumo sacerdote, Mateo subraya también el tema del Templo (26, 21), "cumplido" en la persona de Cristo, y cita  a  Dan. 7, 13 sobre el Hijo del hombre (26, 64). El evangelista es también el único que descubre la muerte de Judas (27, 3-10), en la que ve de nuevo el cumplimiento de las Escrituras  (Zac 11, 12-13).

Mateo menciona igualmente el gesto de Pilatos lavándose las manos (26, 24-25), duda porque en él ve un rito ejecutado en cumplimiento de la ley (Dt. 21, 6-9; Sal. 72/73, 13). La multitud responde también a Pilatos por medio de una expresión tradicional: "Que su sangre caiga..." (27, 25; cf. 2 Sam. 1, 16); quizá Mateo haya visto en ello una profecía de la decadencia del pueblo judío. Es el único autor que describe los episodios que se desarrollaron después de la muerte de Jesús: el velo del Templo que se rasga, las resurrecciones, los temblores de tierra son fenómenos anunciados por los profetas para el día de Yahvéh (Am. 8, 9). Mateo es, finalmente, el único que menciona la riqueza de José de Arimatea, con el fin de verificar la profecía de Is. 53, 9: tendrá su sepulcro entre los ricos. Una de las características propias del relato de Mateo, que va describiendo a veces un poco complejo  por otro lado, es la mención de los guardias en la cruz (Mt. 27, 36 y 54) y sobre todo en el sepulcro (Mt. 27, 62-66), una mención que no hacen los demás evangelistas. La clave de esa mención nos la da el mismo Mateo en 28, 11-15.

Texto bíblico

A. Getsemaní
El episodio de Getsemaní posee gran importancia para comprender la pasión. Es una escena de revelación. Mientras que la transfiguración (17,1-9) revelaba por anticipado la gloria del Hijo del hombre, aunque encaminándose hacia la cruz, aquí se revela la profunda humanidad de Cristo, su "debilidad". Es una revelación que podemos resumir así: este hombre que siente "tristeza y angustia", cuya alma está triste hasta morir y que experimenta el peso de la "carne débil", es el portador de la revelación definitiva de Dios, ¡es el Hijo de Dios! Así pues, una profunda revelación del misterio de Cristo que el discípulo, como siempre, no comprende; en lugar de velar y acompañar, el discípulo se abandona al sueño. Efectivamente, se advierte un doble movimiento en el relato: por una parte, Jesús que se aleja; por otra, Jesús que se acerca, que vuelve a los discípulos y les invita a acompañarlo; pero el discípulo, aunque invitado, no comprende. Además de revelarnos la profunda humanidad de Jesús, el relato nos manifiesta la reacción íntima de Jesús frente a los acontecimientos dolorosos inminentes. Es la pasión interior del Maestro.

Los relatos que siguen (proceso, condena, insultos, crucifixión) son la superficie de la pasión, los hechos, la crónica; aquí se nos revela la reacción íntima de Jesús; allí lo que los hombres hicieron con Jesús; aquí cómo reaccionó en su ánimo. Como Cristo, por medio de la vigilancia y de la oración al Padre, superó victoriosamente el momento decisivo de la prueba, así el discípulo: "Vigilen y oren" es la invitación reiterada a la Iglesia. El episodio se convierte en un modelo para la existencia cristiana, en una ilustración de la advertencia que Mateo ha colocado como conclusión del discurso escatológico (24,42): "Velen, pues, porque no  saben el día en que vendrá el Señor".

B. La condena de Jesús
Jesús ante Pilatos. La acusación adquiere el tono de traición contra el poder romano. Irónicamente, Barrabás (significa "hijo del padre") es indultado en vez del verdadero Hijo es condenado. El evangelista no pierde ocasión de subrayar que Jesús es inocente. La mujer de Pilatos lo llama "hombre justo" (27,19) y Pilatos, a su vez, reconoce públicamente su inocencia (27-24): "Yo soy inocente de la sangre de este justo. Allá ustedes". Jesús es condenado como inocente por su pueblo; una inocencia tan clara, que hasta los paganos la reconocen. Sin embargo, es condenado, a pesar de la afirmación de la inocencia por el mismo Pilatos. El procurador romano asume una actitud manifiestamente contradictoria. Abre el proceso con una clara intención de objetividad y se esfuerza en librar a Cristo de la condena.

Pilato "Viendo que no conseguía nada y que aumentaba el alboroto" (v. 24), su objetividad desaparece; su deseo de objetividad no va más allá de un cierto precio. Hay una razón de estado que prevalece sobre la verdad y la justicia. Pilatos no está de ningún modo dispuesto a perderse a sí mismo. De todas formas, el intento de objetividad de Pilatos y su pública proclamación de la inocencia de Jesús ponen de relieve la obstinación y la injusticia que implica el rechazo de los judíos.
Los judíos habían entregado Jesús a Pilatos (v. 27,2); ahora Pilatos lo entrega a los soldados para que lo crucifiquen (v.26). Pero antes del viaje al Calvario, el evangelista relata una segunda escena de ultraje (vv. 27-31), paralela a la escena que antecede, que seguía al proceso judío; allí se hacía burla de Jesús profeta; aquí, de Jesús rey de los judíos.

C. La muerte de Jesús
Jesús es condenado a morir en la cruz. Cuando alguien era  condenado a morir en la cruz perdía todos sus derechos ciudadanos, era reducido a la condición de esclavo por eso, los verdugos podían apropiarse de todo lo que el portara. Las burlas de los presentes (vv. 39-44) y las palabras de Jesús poco antes de morir (v. 46) corresponden al Sal 22,2. Con sus palabras el Señor manifiesta el sufrimiento físico y moral que padece en esos momentos.

De ningún modo son una queja contra los planes de Dios. «Porque el sufrimiento no está en no sentir, que eso es de los que no tienen sentido, ni en no mostrar lo que duele y se siente, sino, aunque duela y por más que duela, en no salir de la ley ni de la obediencia de Dios. Jesucristo había experimentado como un anticipo del dolor y abandono de este momento. Probablemente las palabras del Señor en la cruz  «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (v. 46) hicieron comprender más tarde a sus discípulos que en su crucifixión y muerte se cumplían plenamente las Escrituras. Él fue, pues, santificador de sí mismo; se ofreció al Padre y se inmoló en el amor. El desgarramiento del velo del Templo (v. 51) significa que todos los hombres tienen abierto el camino hacia Dios Padre (Hb 9,1-10; 10,20) y que ha comenzado la vigencia de la Nueva Alianza, sellada con la sangre de Cristo. Los demás hechos portentosos de ¬carácter cósmico que acompañan a la muerte de Jesús (vv. 45.51-53) son señales que se entienden como respuesta de Dios a las acciones de los hombres.

La presencia de las santas mujeres junto a Cristo en la cruz (vv. 55-56) es ejemplo de fortaleza para todos los cristianos. «Más tenaz la mujer que el hombre, y más fiel, a la hora del dolor. ¡María Magdalena  y María de Cleofás y Salomé. Que acompañaron a Jesús hasta el final. ¿Nosotros podremos acompañar a Jesús hasta el final?

Preguntas para la lectura:

¿Quién vendió a Jesús y en cuantas monedas?
¿A dónde salió Jesús con sus discípulos y que hizo?
¿A quién dejaron en libertad en  y cuál era su delito?
¿Con quienes fue crucificado Jesús y que le decían?
¿Quiénes miraban desde lejos la crucifixión de Jesús?
¿Quiénes se reunieron con Pilato y que le pidieron?

2. MEDITACIÓN: (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

•    ¿Qué te dice Jesús con su muerte?
•    ¿Cómo te ayuda a mirar lo grande que ha sido contigo?
•    ¿En momentos de tristeza y angustia me pongo en sus manos?
•    ¿Le doy gracias por los momentos difíciles y le pido fortaleza para cargar con la cruz de cada día?
•    ¿Cuándo tengo que dar testimonio de Él lo hago con valentía?

3. ORACIÓN: ¿Qué le digo al Señor? ¿Qué le decimos?

Gracias Jesús porque por medio de tu muerte nos has demostrado la obediencia al Padre y has pagado con tu sangre nuestras culpas. Gracias por todos estos momentos que nos enseñas las verdades del Reino, y por la invitación que nos haces a mirar que con la muerte las cosas no terminan, sino que sigue el momento glorioso de la resurrección. Por eso te damos gracias Señor. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por las veces que hemos sido cobardes de reconocerte y darte a conocer a los demás, por las veces que te hemos dejado solo, por todas las ocasiones que no hemos perseverado en la oración, y por último, en no haber reconocido que Tú también estás en el necesitado, por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

4. CONTEMPLACIÓN:

•    A Jesús que se queda en la Eucaristía como alimento de vida eterna.

•    A cada uno de los discípulos que en su cobardía dejaron solo al Maestro.

•    A nosotros mismos, que buscando nuestro beneficio personal dejamos solo muchas veces al Maestro.

•    Contemplar a las mujeres valientes que siguieron a Jesús hasta el final.


5. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes abril es:

Universal: Ecología y justicia,
“Para que los gobernantes promuevan el cuidado de la creación y la justa distribución de los bienes y recursos naturales.”

Que valore más cada día la salvación de Jesús por mí y sea capaz de llevar esa salvación a mi prójimo.

Por la evangelización: Esperanza para quien sufre,
“Para que el Señor Resucitado llene de esperanza el corazón de quienes sufren el dolor y la enfermedad”.

Que la muerte de Jesús y su resurrección nos ayude a entregarnos con mayor amor al servicio con nuestros hermanos, principalmente los más necesitados de amor y misericordia.

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LECTIO DIVINA

COMISIÓN DIOCESANA DE ANIMACIÓN BÍBLICA

06 de abril de 2014
V DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, Tú que eres la Resurrección y la vida, nos invitas a vivir contigo en la eternidad, te pedimos que nos envíes tu Espíritu que es verdad y vida, para que nos ilumine por medio de tu Palabra y nos dé la capacidad de mostrar las maravillas de tu amor a los miembros de nuestras comunidades. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Jn 11, 1-45)  
¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: "Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo". Al oír esto, Jesús dijo: "Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: "Vayamos otra vez a Judea". Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?" Jesús les contestó: "¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz".

Dijo esto y luego añadió: "Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo". Entonces le dijeron sus discípulos: "Señor, si duerme, es que va a sanar". Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: "Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá". Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: "Vayamos también nosotros, para morir con él".

Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas". Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo".

Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: "Ya vino el Maestro y te llama". Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque Él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano". Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: "¿Dónde lo han puesto?" Le contestaron: "Ven, Señor, y lo verás". Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: "De veras ¡cuánto lo amaba!" Algunos decían: "¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?"

Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: "Quiten la losa". Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: "Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días". Le dijo Jesús: "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" Entonces quitaron la piedra.

Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado". Luego gritó con voz potente: "¡Lázaro, sal de allí!" Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: "Desátenlo, para que pueda andar". Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él. Palabra del Señor.

Pistas de reflexión

Contexto bíblico

Este es el último signo de Jesús. Se trata del más espectacular de los signos que hace Jesús según este Evangelio. Jesús podrá también dar la vida a los muertos, y más aún cuando se trata de un amigo querido, Lázaro. Antes de enfrentarse a su propia muerte, Jesús se manifiesta como Señor de la vida, declara solemnemente en público que Él “es la resurrección y la vida”. Este es el último y el más grade de sus signos. Este relato es una catequesis sobre la vida verdadera y la fe en la resurrección definitiva.

En este relato de la resurrección de Lázaro rodea a Jesús todo un elenco de personajes: desde los discípulos, que no entienden por qué es necesario ir tan lejos a despertar a alguien que se ha muerto; pasando por Tomás que exhorta a sus compañeros a acompañar a Jesús para morir con Él; así como a las dos hermanas de Lázaro, amigas de Jesús en una época en la que no existía la amistad personal de un hombre con una mujer y la gente acompañaban a las hermanas, que se admiran de ver a Jesús llorando por su amigo Lázaro y que creen, o no creen, cuando Jesús lo llama de la muerte.

Texto bíblico

A. Enfermedad de Lázaro y la relación de cercanía a la familia
“Se encontraba enfermo Lázaro en Betania” (v. 1). El nombre de Lázaro es una forma del nombre Eleazar, que significa “Dios es mi ayuda.” “Betania, la aldea de María y de Marta su hermana” (v. 1). “Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo” (v. 3). María y Marta mandan el aviso de la enfermedad de Lázaro a Jesús, pero no le piden explícitamente que vaya a Betania. En cualquier caso, saben que le importa y esperan que salve a Lázaro, a quien ama. “Esta enfermedad no es para muerte, es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (v. 4). “Y amaba Jesús a Marta, y a su hermana, y a Lázaro. Como oyó pues que estaba enfermo, quedándose aún dos días en aquel lugar donde estaba” (vv. 5-6). Aunque ame tanto a Marta, María, y Lázaro, y Jesús tiene claramente el propósito para Dios.

B. Encuentro de Jesús con la familia y su Revelación como dador de vida
“Vamos a Judea otra vez” (v. 7). Los discípulos protestan la decisión de Jesús. Los judíos recientemente habían tratado de matar a Jesús a pedradas en Jerusalén. Jesús les aclara “¿No tiene el día doce horas? Y dice: “Lázaro ha muerto; y me alegro por ustedes de no haber estado ahí para que crean y ahora vamos ahí” (vv. 14-15). Y por la muerte de Lázaro les ayudará a los discípulos a creer. Él llama a los discípulos para ir a Lázaro. “Dijo entonces Tomás: vayamos también nosotros, para morir con él” (v. 16). Aquí Tomás exhibe gran lealtad a Jesús aunque sea una lealtad oscura. Es decir no convencida como muchos de nosotros con nuestras lealtades aparentes y buenas y muchas a veces hipócritas. “Vino pues Jesús, y halló que Lázaro llevaba ya cuatro días que estaba en el sepulcro” (v. 17). La gente judía cree que el alma permanece junto al cuerpo tres días, esperando reunirse de nuevo con él. Cuatro días es una manera de decir que la situación ya “no tiene esperanza.”

“Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió a su encuentro; mas María se quedó en casa (v. 20). “Señor, si hubieses estado aquí, no hubiera muerto mi hermano” (v. 21). “Pero aún estoy también segura de que Dios te concederá cuanto le pidas” (v. 22). Y Jesús dice “Tu hermano resucitará” (v. 23).  “Yo soy  la resurrección y la vida” (v. 25). “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees tú esto?” (vv. 25-26). “Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo” (v. 27).

Marta le dice a María, “El Maestro está aquí y te llama” (v. 28). María dice “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano” (v. 32). “Jesús entonces, como la vio llorando, y a los judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió hasta lo más hondo” (v. 33). La angustia de María claramente despierta algo profundo y sensible en Jesús. Y pregunta donde lo han puesto. “Señor, ven, y lo veras” (v. 34). “Y lloró Jesús. Dijeron entonces los judíos: Mira cómo lo amaba” (vv. 35-36). Cuando se manifiesta amor por las personas causa admiración y regocijo.

C.  ¡Lázaro, sal de ahí!
“Jesús, profundamente conmovido todavía se detuvo ante el sepulcro” (v. 38). Y dijo “Quiten la losa” Pero Martha replico “Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días” (v. 39). Marta protesta la orden de Jesús de quitar la piedra, porque el cuerpo de Lázaro ya habrá empezado a descomponerse en estos cuatro días. Marta cree pero no cree. “¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?” (v. 40). Y Jesús comienza con una oración “Padre, gracias te doy que me has escuchado” (v. 41). La oración de Jesús no pide la resurrección de Lázaro, sino que es una oración de agradecimiento que el Padre ha escuchado la oración de su corazón.

“Más por causa de esta muchedumbre, para que crean que tú me has enviado” (v. 42). La oración de Jesús es testimonio público para la muchedumbre, para que ellos también crean. Y dice: “¡Lázaro, sal de ahí!” (v. 43). Al mandar esto Jesús, Lázaro sale de la tumba todavía envuelto por sus telas de entierro. “Muchos de los judíos... creyeron en él” (v. 45). La mayoría de las referencias a “los judíos” en este Evangelio no son favorables, pero la resurrección de Lázaro resulta una descripción favorable. Los altos sacerdotes y fariseos, preocupados por la creciente popularidad de Jesús, reunirán al Sanedrín para determinar qué hacer con Él. En esa reunión, Caifás hará su famoso discurso de que es mejor “que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda” (v. 50). Y esta profecía de Caifás, mira y dice el propósito de que Jesús morirá para salvar a la nación y el mundo.

Preguntas para la lectura:

¿Quién estaba enfermo y donde vivía?
¿Qué dijo Jesús?
¿Cuál fue la actitud de los discípulos cuando Jesús quería regresar a Judea?
¿Cuál fue la actitud de Jesús cuando murió Lázaro?
¿Qué le dijo Marta a Jesús?
¿Cuál fue la actitud de Jesús y cuál fue su intercesión?

2. MEDITACIÓN: (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

Pregúntate si tienes confianza en el Señor que te invita a mirarlo con ojos de fe y que un día te invitará a compartir con Él la vida eterna.

¿Te preocupas por las necesidades del hermano, cuando está enfermo o cuando perdió un ser querido? ¿Eres capaz de mostrar que Cristo está vivo y vive en ti? ¿Buscas a Jesús en los demás?

3. ORACIÓN: ¿Qué le digo al Señor? ¿Qué le decimos?

Gracias Jesús, porque por medio de tu resurrección nos invitas a vivir la plenitud y la vida eterna, y con esa esperanza, te damos gracias por invitarnos a estar cerca de Ti. Gracias por todos esos momentos de alegrías y tristezas que muchas veces nos desaniman a seguir en pie de lucha para seguir buscándote con una mayor entrega y amor hacia a Ti. Por eso te damos gracias Señor. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por veces que hemos desconfiando en tu misericordia, anteponiendo nuestros miedos y mirar que también en las adversidades y problemas Tú estás con nosotros y que en realidad nos amas, y por las veces que no hemos sido capaces de mirar y consolar al hermano afligido. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

4. CONTEMPLACIÓN:

•    A Jesús que es el Dios de la vida que te invita a reconocerlo y amarlo en los demás.

•    A Lázaro que ha vuelto a la vida, dándole gracias a Jesús por ese acto de amor hacia a él.

•    A María y a Marta mirando como su hermano regresa a la vida.

•    A las personas que no pueden creer lo que están viendo y contemplando las maravillas que Dios hace.

5. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes abril es:

Universal: Ecología y justicia,
“Para que los gobernantes promuevan el cuidado de la creación y la justa distribución de los bienes y recursos naturales.”

Mirar a la familia y ayudarla cuando alguien esté enfermo o les surja alguna necesidad.

Por la evangelización: Esperanza para quien sufre,
“Para que el Señor Resucitado llene de esperanza el corazón de quienes sufren el dolor y la enfermedad”.

Por los miembros de nuestras pequeñas comunidades que sufren abandono o cuando están enfermos, o hayan perdido un ser querido, para que surja en nosotros ese deseo de ayudar y estar con ellos.

 

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LECTIO DIVINA

COMISIÓN DIOCESANA DE ANIMACIÓN BÍBLICA

23 marzo de 2014
III DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, Tú que has buscado siempre a los más débiles y no haces distinción entre personas y estas siempre con un corazón abierto a recibir a todos, te pedimos que nos envíes tu Espíritu para que nos ayude a escuchar tu Palabra y nos lleve a vivir una realidad más plena en el amor y en el compartir. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Jn 4, 5-42)  
¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía. Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: "Dame de beber". (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: "¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?" (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva". La mujer le respondió: "Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?" Jesús le contestó: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna".

La mujer le dijo: "Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla". Él le dijo: "Ve a llamar a tu marido y vuelve". La mujer le contestó: "No tengo marido". Jesús le dijo: "Tienes razón en decir: 'No tengo marido'. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad".

La mujer le dijo: "Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén". Jesús le dijo: "Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad". La mujer le dijo: "Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, Él nos dará razón de todo". Jesús le dijo: "Soy yo, el que habla contigo".

En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?' Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: "Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?" Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde Él estaba. Mientras tanto, sus discípulos le insistían: "Maestro, come". Él les dijo: "Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen". Los discípulos comentaban entre sí: "¿Le habrá traído alguien de comer?" Jesús les dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: 'Uno es el que siembra y otro el que cosecha'. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto". Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: 'Me dijo todo lo que he hecho'. Cuando los samaritanos llegaron a donde Él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en Él al oír su palabra. Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es, de veras, el Salvador del mundo". Palabra del Señor.

Pistas de reflexión
Contexto bíblico

Los samaritanos eran descendientes de dos grupos: 1. El resto de los israelitas que no fueron deportados cuando cayó el reino del norte en el 722 a, C.; y  2. Los colonos extranjeros traídos de Babilonia y Media por los conquistadores. Estos trajeron también sus dioses que con el tiempo, fueron aceptados por el resto de los habitantes. Entre los samaritanos y los judíos había una verdadera confronta¬ción, sobre todo por razones teológicas. El sentido de los versículos que se refieren a los maridos, hay que buscarlo en el trasfondo profético, que nos lleva a la infiel relación de Samaría con Dios. En Os 1,2 la prostituta y en Os 3,1 la adúltera, son la imagen del Reino de Israel que tenía a Samaría como capital. Su prostitución consistía en haber abandonado al verdadero Dios.

Juan dice que Jesús “Dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea” (v. 3). La ruta directa de Judea a Galilea pasa por Samaria pero los judíos, que desprecian a los samaritanos, a menudo evitan pasar por Samaria, viajando al este del Río Jordán. Si “era necesario que Jesús pasara por Samaria,” la razón más probable es teológica en vez de geográfica. El relato de la samaritana describe una de las escenas más humanas de los Evangelios. Y descubre a Jesús Mesías y Templo de la presencia de Dios entre los hombres. La enseñanza principal está en: sustituir un culto vacío por el verdadero culto en Espíritu y en Verdad (23).

Texto bíblico

A. Dialogo de Jesús con la samaritana
“Vino, a un pueblo de Samaria que se llamaba Sicar. “Era cerca del medio día” (v. 6). Generalmente, las mujeres van a sacar agua del pozo más temprano o más tarde en el día para evitar el calor. El agua es difícil de llevar, pero las visitas al pozo les proporcionan un poco de contacto social. Quizá esta mujer viene al mediodía para evitar a las otras mujeres, cuyo nivel social le recordaría su marginación. Y Jesús le dice: “Dame de beber” (v. 7). El pedido de Jesús es natural en cierto sentido. Pero que un hombre, especialmente un Maestro, inicie una conversación pública con una mujer, cualquier mujer, no era natural a los ojos de la comunidad.

En el dialogo le habla a la mujer samaritana de “agua viva,” y ella lo oye como agua física. A la mujer samaritana Jesús le dice “Mas el que bebe del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed.” Ella responde, “Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá a sacarla.” A la mujer samaritana le dice, “Ve, llama a tu marido, y regresa. “No tengo marido” (v. 17). No conocemos en detalle las relaciones de esta mujer. ¿Está divorciada o viuda? A pesar de la falta de detalles, el tono del pasaje deja claro que está fuera de los límites apropiados una persona normal y corriente. Y él le dice: “Porque has tenido cinco maridos: y el que ahora tienes no es tu marido” (v. 18). Podríamos evitar dar este tipo de información tan incómoda de la vida de una persona, pero Jesús le hace ver su realidad. No puede ayudar a esta mujer sin confrontarla en su nivel más profundo. Por lo tanto, Él no titubea al hacerlo. Y la mujer le responde “Señor, parece que eres profeta” (v. 19).

B. Adoración en Espíritu y en Verdad
La mujer al ir descubriendo a Jesús va entrando en un ambiente de confianza y va preguntando, y aclarando sus dudas y principalmente en el lugar de adoración. Una vez que esta mujer reconoce a Jesús como un profeta, tal pregunta naturalmente surgiría. “Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto a Dios está en Jerusalén” (v. 20). “Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalén adorarán al Padre” (v. 21). Dios no es restringido por geografía a un lugar. Pero “La hora viene, y ahora es.” El momento que han esperado ya está aquí. “Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos” (v. 22).

Jesús dice. “Dios es Espíritu; y los que le adoran deben hacerlo en Espíritu y en Verdad” (v. 24). En tiempos anteriores, Israel pensaba de Dios como un ser que vivía en el tabernáculo especialmente en el Sagrado de los Sagrados. En la época de Jesús, piensan que Jesús vive en el templo de Jerusalén. Sin embargo, Dios es Espíritu y, por lo tanto, puede ir dónde quiera, puede estar presente en todos los lugares. Y es Jesús se le auto revela como el Mesías. Y Como el mismo templo de Dios.

C. Sorpresa de los discípulos y anuncio de la mujer
“En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron que estuviera conversando con una mujer” (v. 27). Los discípulos estaban asombrados, pero se guardan su preocupación. Y “Entonces la mujer deja su cántaro, y fue al pueblo” (v. 28). El cántaro de agua es valioso, pero haría más lento su viaje. Ella tiene un mensaje importante que debe compartir con la gente del pueblo. Más adelante ella puede recoger el cántaro pero el cántaro de agua no es ahora su preocupación. Hay algo más interesante que aquello. “Vengan, a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿No será este el Mesías? (v. 29). Los discípulos le insisten Maestro y le dicen que coma pero Él les dice, “Yo tengo por comida un alimento que comer, que ustedes no conocen” (v. 32). Cuando los discípulos malentienden, Él explica: “Mi alimento es que haga la voluntad del que me envió, y llevar a término su obra” (v. 34). Aquéllos que se sienten llamados pueden apreciar el significado de Jesús.

Jesús usa dos declaraciones proverbiales. La primera, “Cuatro meses hasta que llegue la siega” (v. 35), señala a la espera entre que se planta y se cosecha. Ahora, sin embargo, no hay necesidad de esperar, porque “las regiones ya están blancas para la siega” (v. 35). La gente del pueblo es el campo listo para cosechar. El segundo proverbio, “Que uno es el que siembra, y otro es el que cosecha” (v. 37), es derivado de Miqueas 6:15, “Tú sembrarás, mas no segarás.” En su contexto original, era un aviso que la gente no cosecharía las bendiciones por las que habían trabajado. Es posible que nunca veamos los frutos de nuestro trabajo espiritual, pero podemos asegurarnos de que el Espíritu está trabajando detrás del escenario.

D. La mujer testifica el mensaje de salvación
La mujer testifica, “me dijo todo lo que he hecho” (v. 39), y los aldeanos respondieron con entusiasmo, viniendo a ver a Jesús. Podemos aprender algo aquí sobre el testigo eficaz: La mujer no es el candidato ideal para ser un evangelista. No solo es su carácter cuestionable, sino que también su comprensión es incompleta. La mujer se apega a lo que ella conoce por su propia experiencia. Ella le dice a la gente lo que Jesús ha hecho por ella. Testimonio personal es poderoso, y nos inspira a unirnos a la experiencia. Aunque su testimonio se enfocó en Jesús, “su estatus de persona en el margen... se transforma por su profunda convicción como discípulo de Jesús”.

La gente del pueblo le escucha y le responde. Ella, que ha sido una vergüenza y es apenas visible, cumple con un ministerio importante para la comunidad. “Y se quedó allí dos días” (v. 40). Es tan incomprensible que un rabí judío escogiera quedarse entre samaritanos. Pero es una razón fuerte de fe y responden. “Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo” (v. 42). Ésta es la más fuerte confesión cristología encontrada en el Evangelio.

Preguntas para la lectura:
¿A dónde llego Jesús?
¿Cómo venía Jesús?
¿Con quién entablo el diálogo y de que platicaban?
¿Qué le ofreció Jesús?
¿Cuál fue la actitud de los discípulos?
¿Qué actitud tuvo la mujer después de reconocer al Mesías?

2. MEDITACIÓN: (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

¿Seré capaz de buscar a Jesús que es el agua viva que da vida eterna?
¿En mi relación con los demás hermanos en mi comunidad, tendré favoritismos?
¿Cómo voy alimentando mi vida cristiana para que crezca mi fe?
¿Me doy cuenta de que con Jesús ya tengo el agua viva que calma toda mi sed de felicidad?
Después de estar con Jesús, ¿me siento evangelizador ante los hermanos?

3. ORACIÓN: ¿Qué le digo al Señor? ¿Qué le decimos?

Gracias Jesús que nos das todos los días el manantial de la vida, el amor, la relación con nuestros seres queridos, y todos los días nos regalas el pan de la vida en la Eucaristía, que nos hace crecer más en tu amor. Y porque nos invitas a adorarte en Espíritu y en Verdad.  Por eso te damos gracias Señor. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por las ocasiones que no hemos sabido reconocerte en los hermanos y por las veces que hemos discriminado a las personas por no creer y pensar como nosotros. Por las veces que no hemos cumplido con el mandato de llevar la buena noticia con amor y sinceridad a los demás. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

4. CONTEMPLACIÓN:

•    A Jesús, cansado del camino, que pide agua para beber.
•    A la samaritana que descubre a Jesús y bebe del agua de la vida.
•    A ti mismo, que en te arriesgas a beber del agua de la vida y tienes la valentía de anunciar la salvación a los demás en muchos momentos.
•    A los discípulos que se sorprender de ver a Jesús dialogando con una mujer extraña.

5. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes marzo es:
Universal: derechos de la mujer.
“Para que todas las culturas respeten los derechos y la dignidad de la mujer.”

Como Jesús que valoró a la samaritana, yo valore a las mujeres de mi familia respetándolas y reconociendo su dignidad como mujeres que tienen un gran valor en mí y en la sociedad.

Por la evangelización: Vocaciones. “Para que numerosos jóvenes acojan la invitación del Señor a consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio”.

En mis pequeñas comunidades, transmita el mensaje de la misericordia y el amor de Dios, siendo misericordioso con mis hermanos y aceptándolos con sus virtudes y limitaciones.

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LECTIO DIVINA

COMISIÓN DIOCESANA DE ANIMACIÓN BÍBLICA

30 marzo de 2014
IV DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, Tú que eres la luz que ilumina a los que te buscan con un corazón sincero, y los sacas de la tinieblas para llevarlos a la luz, te pedimos que nos envíes tu Espíritu para que nos siga iluminando por medio de tu Palabra y nos haga capaces de compartir la luz con todos nuestros hermanos. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Jn 9, 1-41)  
¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?" Jesús respondió: "Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo". Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte en la piscina de Siloé" (que significa 'Enviado'). Él fue, se lavó y volvió con vista.

Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: "¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?" Unos decían: "Es el mismo". Otros: "No es él, sino que se le parece". Pero él decía: "Yo soy". Y le preguntaban: "Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?" Él les respondió: "El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: 'Ve a Siloé y lávate'. Entonces fui, me lavé y comencé a ver". Le preguntaron: "¿En dónde está él?" Les contestó: "No lo sé". Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo". Algunos de los fariseos comentaban: "Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?" Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?" Él les contestó: "Que es un profeta".

Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Sus padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo". Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: 'Ya tiene edad; pregúntenle a él'. Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador". Contestó él: "Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo". Le preguntaron otra vez: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?" Les contestó: "Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?" Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: "Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene".

Replicó aquel hombre: "Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder". Le replicaron: "Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?" Y lo echaron fuera.

Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?" Él contestó: "¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?" Jesús le dijo: "Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es". Él dijo: "Creo, Señor". Y postrándose, lo adoró. Entonces le dijo Jesús: "Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos". Al oír esto, algunos fariseos que estaban con Él le preguntaron: "¿Entonces, también nosotros estamos ciegos?" Jesús les contestó: "Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado". Palabra del Señor.

Pistas de reflexión

Contexto bíblico

Los capítulos 2-12 frecuentemente son llamados: El Libro de los signos, porque los milagros en esta sección se llaman signos o señales (2,11, 23; 3,2; 4,48; 6,2, 26, 7,31; 9,16; 11,47; 2,37). La palabra, señales, es significante, porque llevan a algo. En este Evangelio, las señales llevan a Jesús, el Mesías. Jesús se declara ser la luz del mundo (8, 12), una declaración que se repite en nuestro  Evangelio del día de hoy (9, 5).

La Piscina de Siloé es el lugar donde Jesús le dirá al hombre ciego que se lave el barro de sus ojos. La ceguera, como otras enfermedades, según la mentalidad del tiempo de Jesús, era considerada como fruto de una conducta moral pecadora. Y los discípulos de Jesús participan de esta idea. Pero el núcleo de este texto evangélico es la proclamación de Jesús: Yo soy la luz del mundo (v. 5). Jesús es la Palabra y Él es la luz verdadera, que con su venida al mundo ilumina a todo hombre (Jn 1, 9).

Texto bíblico

A. La pregunta de los discípulos
“Maestro ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?" (v. 2). La pregunta de los discípulos supone que el sufrimiento es causado por el pecado. Podría ser el pecado de sus padres. Éxodo 20,5 dice, “Yo soy Yahweh tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen”, un pensamiento que se repite en Éxodo 34, 7; Num. 14, 18; y Dt. 5, 9.

Jesús les contesta con plena certeza: "Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios” (v. 3). Jesús dice que el pecado no es la causa de la enfermedad del hombre ciego. Al igual que la duda de los discípulos, debemos tener cuidado de no juzgar los defectos de otras personas. Es fácil juzgar negativamente cuando no conocemos todos los hechos. Indudablemente cuántos de nosotros juzgamos sin saber, hablamos en lugar de callar, y es importante siempre pensar como Jesús y ayudar al necesitado en lugar de crucificarlos como muchos estamos acostumbrados hacer.

B. Curación del ciego
Jesús dice: Yo soy la luz del mundo, como la luz del mundo, Jesús ha venido a enseñar a las personas sobre Dios. Este hombre ciego presenta una oportunidad para que Jesús demuestre su misión de dar la luz. Traerá luz física a un hombre ciego, igual que traerá luz espiritual. Jesús “escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego” (v. 6). El uso del barro recuerda a la historia de la creación, donde Dios trajo vida del polvo de la tierra (Gen 2, 7). El que Jesús cure al hombre ciego es creativo, y no solo restaurativo. El hombre, ciego de nacimiento, nunca disfrutó de una vista que podía ser restaurada. En vez, Jesús crea vista de la nada igual que Dios creó el mundo de la nada.

“Ve, a lavarte de Siloé” (v. 7). Las instrucciones de Jesús para que se lave en la piscina recuerdan a la historia de Naaman y Eliseo (2 Reyes 5, 9-14). En ambos instantes, el lavarse es requerido, el que cura no acompaña al enfermo al agua, y el curar toma lugar solo después de que la persona obedezca. “Y fue, se lavó, y volvió con vista” (v. 7). El hombre está curado. Ya comienza a ver, pero se le vienen muchos conflictos que trata de solucionar dando testimonio de quien lo curó.

C. El asombro de la gente
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: "¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?" (v. 8) Los vecinos del hombre reconocen pero no reconocen al hombre. Estaban acostumbrados a verlo pidiendo limosna, como nosotros a menudo vemos a las  personas en el margen que están a nuestro alrededor.

“A él se parece” (v. 9). Ahora ya no es un mendigo pidiendo limosna, sus ojos están abiertos y llenos de luz. Y el da testimonio de quien lo curó. “El hombre que se llama Jesús hizo lodo” (v. 11). La confusión de la muchedumbre le da al hombre la oportunidad de servir como testigo de Jesús. Sus vecinos preguntan quién es él y qué ha pasado y él dice lo que ha sucedido sin reparos ni miedos, testifica con veracidad y valentía.

D. El quebrantamiento del sábado
Primero, le preguntan al hombre lo que pasó. Cuando él se lo dice a ellos, vuelven su atención al sábado. No hubiera habido una consecuencia de vida o muerte al demorar curarle hasta el final del día sábado. “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?” (v. 16). El curar al hombre ciego es una señal que lleva a Cristo. El hombre ciego comprende esto, pero los fariseos se niegan a verlo en el ciego ve, los fariseos permanecen ciegos a la verdad. Y para ellos el error es que Jesús ha curado a un hombre no es prueba absoluta de que el curar viene de Dios. Si el curar va contra la ley de Dios, no debe ser de Dios. Y principalmente el día que lo hace.

Algunos fariseos dicen, “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?” (v. 16). Ellos siguen interrogando al hombre que fue ciego, pidiéndole su opinión, pero ahora que su conocimiento de Jesús se está abriendo, responde, “es un profeta.” Y luego interrogan a los padres: "¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" (v. 19). Sus padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Y ellos responden “Él tiene edad, pregúntenle a él; él hablará por sí” (v. 21).

E. Testimonio del ciego y valentía frente a la autoridad
"Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?" (v. 27). Demuestra valor, esto es asombroso. Pero responde con valentía. Las autoridades le piden al hombre que dé gloria a Dios, denunciando a Jesús como pecador, pero el hombre da gloria a Dios testificando a Cristo. El responde preguntando si quieren hacerse discípulos de Jesús. Las autoridades dicen que la autoridad de Moisés viene de Dios, pero no saben de dónde viene Jesús implicando que no debe venir de Dios. El hombre responde señalando la verdad obvia, “¡Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada!” (v. 33). Y después que lo interrogan lo echan fuera.

El ciego responde creyendo, y las autoridades responden sin creer. Jesús no les condena, pero ya están condenados, porque no han creído en el Hijo de Dios. Ahora Jesús los presenta a ellos como pecadores, la prueba siendo que se niegan a ver a Jesús, la luz del mundo. Al igual que los fariseos nos cuesta mucho trabajo algunas veces abrir los ojos y ver la verdad, nos hacemos ciegos a las necesidades de nuestros hermanos y así nos llamamos hijos de Dios y cristianos, pero nos quedamos al igual que los fariseos es puras prácticas rituales y juzgando a los demás.

Preguntas para la lectura:

¿Qué le preguntan a Jesús sus discípulos?
¿Qué les contesta Jesús?
¿Qué hizo Jesús?
¿Qué se decía la gente?
¿Qué le preguntaban los fariseos al ciego de nacimiento?
¿Cuáles fueron las respuestas del ciego acerca de las interrogantes que le hacían?

2. MEDITACIÓN: (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

También puedo cerrar los ojos para no ver la realidad de mi comunidad, de mi vida, que anda muchas veces en la oscuridad.

¿Me dejo iluminar por Jesús, que vaya guiando mi camino por la verdad?
¿Me cierro a los demás cuando me ayudan a ver mis defectos?

3. ORACIÓN: ¿Qué le digo al Señor? ¿Qué le decimos?

Gracias Jesús porque nos has regalado una vista hermosa, para contemplar las maravillas de la creación y poder mirar a nuestros hermanos, gracias por todas las cosas maravillosas que nos regalas: poder contemplar todos los días la luz de la vida y tu amor hacia a nosotros. Por eso te damos gracias Señor. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por las veces que nos hemos cerrado los ojos a las realidades de nuestras comunidades, que nos hemos hecho ciegos ante las necesidades de nuestros hermanos, por las veces que hemos juzgado a las personas sin conocerlas y nos hemos convertido en jueces de la vida de los demás. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

4. CONTEMPLACIÓN:

•    Al ciego de nacimiento sanado, valiente, testigo de la luz.

•    A Jesús, que se acerca a ti, para abrirte los ojos a la fe y a la confianza.

•    A los hermanos de tu comunidad que necesitan que los ilumines con tu testimonio de vida.

5. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes marzo es:
Universal: derechos de la mujer.
“Para que todas las culturas respeten los derechos y la dignidad de la mujer.”

Que yo sea luz de mi hogar, que en mi relación familiar ilumine con mi testimonio y sea luz que ilumine mi entorno y sea capaz de transmitir luz y vida.

Por la evangelización: Vocaciones. “Para que numerosos jóvenes acojan la invitación del Señor a consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio”.

Que al igual que el ciego busco la ayuda de Jesús, también el Señor te pregunta ¿qué quieres que haga por tu comunidad?, Pidamos a Jesús que nuestra comunidad sea luz que ilumine a las familias de nuestras pequeñas comunidades.

 

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LECTIO DIVINA

COMISIÓN DIOCESANA DE ANIMACIÓN BÍBLICA

 

16 marzo de 2014
II DOMINGO DEL TIEMPO DE CUARESMA

 

¨En la Diócesis de Texcoco, nos reconocemos, valoramos y aceptamos como personas para ser casa y escuela de comunión¨

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Señor, Tú que subiste al monte y mostraste tu Gloria y esplendor a tus discípulos, y les anticipaste la gloria de la resurrección, te pedimos que nos envíes tu Espíritu, para poder mirarte transfigurado en el más necesitado, y así podamos vivir esta Cuaresma con un corazón abierto hacia a los demás. Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Mt 17, 1-9)  

¿Qué dice el texto?

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con Él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos". Palabra del Señor.

Pistas de reflexión

Contexto bíblico

El relato de la transfiguración de Jesús (es una tradición sinóptica: Mateo 17,1-9; Marcos 9,2-8; Lucas 9,28-36) está tomado del primer evangelio. Es fácil pensar en el escenario del Sinaí (v.2, monte alto, rostro brillante como el sol, vestiduras blancas como la luz). La aparición de Moisés y Elías asocia dos personajes relacionados con el Sinaí y la Alianza: Éxodo 19-20; 1 Reyes 19). Pero ellos desaparecen y se queda Jesús solo (v.8). ¡La Transfiguración es un vistazo de esa gloria revelada!

Efectivamente, Jesús es ahora el único mediador e intérprete de la Ley es el nuevo Elías. Jesús intenta catequizar a los discípulos (vs. 24-28). Asumir la cruz, es lo que Jesús indica como actitud para entender el misterio del Mesías. Jesús propone un camino de contrastes: El que quiera salvar su vida, la perderá. El que la pierda su vida por mí, la conservará (Mt 16, 25). Por eso la experiencia en la montaña es breve, que invita a bajar a la realidad de la vida.

Texto bíblico

1. Moisés y Jesús

El Evangelista san Mateo enfatiza los paralelos entre Jesús y Moisés. Existen varios en este pasaje: Seis días (v. 1) se paralelan a los seis días que las nubes cubrieron el Monte de Sinaí antes de que Moisés lo subiera (Éxodos 24,16). La alta montaña (v. 1) se paralela al Monte de Sinaí (Éxodo. 24:12). Los tres discípulos (Pedro, Santiago, y Juan) se paralelan a los tres hombres (Aarón, Nadab, y Abiú), que fueron invitados a orar con Moisés (Éxodo. 24,1) y que más tarde fueron ordenados sacerdotes (Éxodo. 28,1). El resplandor del rostro de Jesús (v. 2) se paralela al resplandor del rostro de Moisés después de su encuentro con Dios (Éxodo. 34,29). Los tres discípulos, Pedro, Santiago, y Juan, aparecerán de nuevo como el círculo que acompañan a Jesús de noche que culminará con su arresto (Mateo 26,36).

La Transfiguración y Getsemaní son las dos experiencias más íntimas que Jesús comparte con sus discípulos, y los mismos tres discípulos son testigos de ambas. Y a nosotros nos invita a compartir esta intimidad ya no en el monte de la transfiguración sino en el sagrario que se ha quedado para siempre resplandeciente de gloria y dignidad. Al igual que los discípulos tenemos luchas internas de gloria y poder, pero en la hora de los momentos difíciles nos vamos apartando de los seres queridos, en los momentos de prueba nos esfumamos, y solemos decir muchas veces: ‘no lo conozco’, para justificar nuestro egoísmo. Al igual que a Pedro cuando le preguntaron y que dijo: no lo conozco.

2. Hagamos tres chozas

Pedro ofrece construir tres chozas (griego: skenas), una para Jesús, una para Moisés, y una para Elías. Expresa su propuesta cuidadosamente, dirigiéndose a Jesús como Señor, así anotando el honor que los discípulos sienten. Pedro añade, “...si quieres...”

¿Por qué tres chozas (skenas)? Hay varias posibilidades:

a. Skenas también recuerda al Tabernáculo, (en hebreo mishkán (מִשְׁכָּן, "morada") el lugar donde Dios se hospeda entre la gente durante su viaje por el desierto. Si era apropiado que Dios viviera en una tienda en el desierto, sería apropiado que Jesús viviera en una tienda en la montaña.

b. Skenas también recuerda al Banquete del Tabernáculo. Y dice  que todas las naciones vendrán a Jerusalén para orar en el Banquete del Tabernáculo. Pedro puede estar pensando que ha llegado la etapa final.

c. Puede ser que Pedro esté tratando de prolongar la experiencia en la cima de la montaña y así evitar el momento en que los discípulos tengan que bajar al mundo otra vez. Y ¿por qué tres chozas? Simplemente porque es la primera cosa que se le ocurre un plan de acción que, si Jesús aprueba, le permitirá a Pedro la oportunidad de ocuparse de algo.

3. Una voz en la nube

“A él escúchenlo.” Estas pocas palabras describen el significado de la Transfiguración. En la montaña Dios revela a Jesús como el hijo de Dios, el querido con el que está satisfecho, que enseña con la autoridad de Dios a quien nosotros debemos escuchar. Este término se llama teofanía (Θεοφάνεια', theos = Dios, y faino = aparecer, manifestación). Dios reconoció a Moisés y a Elías haciéndoles aparecer con Jesús en un momento de revelación, pero la voz solo habla de Jesús. Nos recuerda la importancia de Moisés y Elías, pero en el análisis final, solo Jesús es el salvador. Y además, los discípulos todavía no comprenden lo que significa que Jesús sea el Mesías. Él les dijo que sufrirá y morirá en Jerusalén, pero los discípulos no logran comprender.

Solo después de la resurrección amanecerá la luz para los discípulos. Pero lo verdaderamente asombroso es lo rápido que los discípulos se olvidan. Pedro, Santiago y Juan han visto a Jesús revelado en gloria, pero su falta de valor les fallará en la cruz. Pedro le negará tres veces a Jesús. Quizá haya aquí una lección para nosotros. También nosotros hemos experimentado la mano de Dios en nuestras vidas, pero encontramos que la fe es difícil cuando el peligro y los problemas se acrecientan. Al mirar hacia atrás a la Transfiguración, debemos recordar que Dios nos da de vez en cuando un pedacito de gloria.

Preguntas para la lectura:

¿Con quienes subió Jesús al monte?
¿Qué sucedió con Jesús?
¿Con quiénes apareció conversando?
¿Qué le dijo Pedro a Jesús?
¿Qué sucedió con Jesús y que voz se escuchó?
¿Qué les recomendó cuando bajaban del monte?

2. MEDITACIÓN: (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

¿Subo al monte con Jesús al igual que los discípulos subieron dejando todo en las manos de Jesús?

¿Confió en Jesús o quiero ver cosas espectaculares para mi conversión?

¿En está Cuaresma que estoy haciendo para transfigurarme en el Señor?

¿Tengo miedo al igual que los discípulos de mirar a Jesús glorificado con mis propias acciones?

¿Cuándo hago un acto de piedad, será que estoy interiorizando el mensaje del Señor?

3. ORACIÓN: ¿Qué le digo al Señor? ¿Qué le decimos?

Gracias Jesús que por medio del resplandor de tu gloria, nos demuestras que Tú eres el enviado del Padre que viene a salvarnos y por medio de este resplandor nos invitas a ser imagen tuya en la humanidad. Por eso te damos gracias Señor. Gracias Señor, gracias Señor.

Te pedimos perdón por las veces que te hemos ofendido y que no hemos reconocido que tu estas en medio de nosotros y te pedimos perdón por no reconocer que Tú también resplandeces en el necesitado y que muchas veces no hemos hecho caso a sus necesidades. Por eso te pedimos perdón. Perdón Señor, perdón Señor.

4. CONTEMPLACIÓN:

•    A Jesús, resplandeciente que transforma  a toda la humanidad.

•    A ti mismo, que algún día brillarás como luz en las tinieblas, como espejo de Jesús Resucitado.

•    A los hermanos, a veces, oscurecidos por sus propias tinieblas existenciales.

•    A los discípulos que no terminan de creer lo que estaban mirando.

5. ACCIÓN: ¿A qué me comprometo?

La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes marzo es:

Universal: derechos de la mujer.
“Para que todas las culturas respeten los derechos y la dignidad de la mujer.”

Que la transfiguración de Cristo se refleje en mis actos, con mi familia, con las personas que me rodean, dando un testimonio de que Él está en medio de nosotros.

Por la evangelización: Vocaciones. “Para que numerosos jóvenes acojan la invitación del Señor a consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio”.

Que tratemos de valorar en esta Cuaresma a todos los miembros de nuestras comunidades, reconociendo que tienen una dignidad ante Dios y que merecen nuestra comprensión y respeto. Y también ayudarlos a encontrar el amor y la misericordia de Dios.

 

Quiénes Somos:

La Diócesis de Texcoco es una Iglesia misionera, que fiel a Cristo y presidida por su Obispo, integra a través de estructuras de comunión y participación a todos los bautizados y hombres de buena voluntad, que con la riqueza de sus dones y carismas, evangelizan y hacen presente el Reino de Dios.